CRISIS Y FILOSOFÍA

Artículo publicado el 19 de Enero del 2009 en el diario El Comercio
Por Richard Webb
La crisis nos convierte en filósofos. No hay nada como un golpe para hacernos reflexionar sobre las prioridades y el sentido mismo de la vida. Una reflexión que nace en los momentos difíciles es que de lo malo sale lo bueno, idea que de cierto modo se sustenta en la palabra 'crisis' en el idioma chino, 'weiji', compuesto de 'wei' ('peligro') y 'ji' ('oportunidad'). La sabiduría china nos estaría llamando a pensar no en las puertas que se cierran sino en las que se abren.
El argumento tiene siglos de antigüedad, pero fue puesto en boga por el presidente Kennedy, y desde entonces es una frase de cajón en los discursos políticos y cuando los gurúes de negocios buscan motivar. Tristemente, la interpretación lingüística se basa en una traducción equivocada, pero la visión positiva de las crisis sigue vigente. Albert Einstein la expresó con especial fuerza cuando dijo: "La crisis es la mejor bendición que puede sucederles a personas y países porque la crisis trae progresos". También señaló: "La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura".
Una segunda reflexión que surge en los momentos difíciles es el valor de la paciencia y de la resignación. Islandia es uno de los países más golpeados por el colapso financiero, pero los islandeses se defienden con el concepto del 'thetta reddast' ('solito se arreglará'), idea que enaltece la fe, la perspectiva y la humildad.
Una versión menos estoica de la reacción islandesa consiste en revalorizar la vida simple y los llamados valores fundamentales.
Cuando Tailandia fue golpeada por la crisis asiática en 1998, el rey Bhumidol Adulyadej enunció la filosofía de "la economía de la suficiencia", exhortando a sus súbditos a controlar la avaricia y el consumismo y a ser más ahorrativos, prudentes y pacientes.
Llama la atención que los dos economistas más influyentes de la historia, Adam Smith y Maynard Keynes, ya se habían expresado de forma similar: Smith en un libro que afirma la primacía de lo moral y Keynes cuando comenta que "los que no dejan morir el arte de la vida misma serán los que podrán gozar de la abundancia cuando llegue".
Sin embargo, la repriorización de los valores no siempre representa un paso hacia adelante. Si algo enseña la historia es que, cuando cunden la inseguridad y el desorden, los pueblos optan por el autoritarismo y ponen de lado la democracia y la transparencia.
Por Richard Webb
La crisis nos convierte en filósofos. No hay nada como un golpe para hacernos reflexionar sobre las prioridades y el sentido mismo de la vida. Una reflexión que nace en los momentos difíciles es que de lo malo sale lo bueno, idea que de cierto modo se sustenta en la palabra 'crisis' en el idioma chino, 'weiji', compuesto de 'wei' ('peligro') y 'ji' ('oportunidad'). La sabiduría china nos estaría llamando a pensar no en las puertas que se cierran sino en las que se abren.
El argumento tiene siglos de antigüedad, pero fue puesto en boga por el presidente Kennedy, y desde entonces es una frase de cajón en los discursos políticos y cuando los gurúes de negocios buscan motivar. Tristemente, la interpretación lingüística se basa en una traducción equivocada, pero la visión positiva de las crisis sigue vigente. Albert Einstein la expresó con especial fuerza cuando dijo: "La crisis es la mejor bendición que puede sucederles a personas y países porque la crisis trae progresos". También señaló: "La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura".
Una segunda reflexión que surge en los momentos difíciles es el valor de la paciencia y de la resignación. Islandia es uno de los países más golpeados por el colapso financiero, pero los islandeses se defienden con el concepto del 'thetta reddast' ('solito se arreglará'), idea que enaltece la fe, la perspectiva y la humildad.
Una versión menos estoica de la reacción islandesa consiste en revalorizar la vida simple y los llamados valores fundamentales.
Cuando Tailandia fue golpeada por la crisis asiática en 1998, el rey Bhumidol Adulyadej enunció la filosofía de "la economía de la suficiencia", exhortando a sus súbditos a controlar la avaricia y el consumismo y a ser más ahorrativos, prudentes y pacientes.
Llama la atención que los dos economistas más influyentes de la historia, Adam Smith y Maynard Keynes, ya se habían expresado de forma similar: Smith en un libro que afirma la primacía de lo moral y Keynes cuando comenta que "los que no dejan morir el arte de la vida misma serán los que podrán gozar de la abundancia cuando llegue".
Sin embargo, la repriorización de los valores no siempre representa un paso hacia adelante. Si algo enseña la historia es que, cuando cunden la inseguridad y el desorden, los pueblos optan por el autoritarismo y ponen de lado la democracia y la transparencia.


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Un abrazo.
VSR