LA DESTRUCCIÓN DEL ANTIGUO RÉGIMEN: JOSEPH DE MAISTRE Y ALEXIS DE TOCQUEVILLE (PARTE 1/2)



Por: Carlos Eduardo Pérez Crespo

I. Introducción

Hay dos textos indispensables para comprender las causas, las características y las consecuencias de la Revolución Francesa (RF): Consideraciones sobre Francia (Madrid: Tecnos, 1990), de Joseph de Maistre, y La Revolución y el Antiguo Régimen (México: FCE, 2005), de Alexis de Tocqueville. En las siguientes líneas establecemos una comparación entre ambos, lo cual nos permitirá analizar las continuidades y los cambios en el tránsito del régimen monárquico al régimen republicano y democrático.

Pero antes hay que tener en cuenta algunos elementos. En primer lugar, mientras De Maistre razona desde la historia y desde la concepción católica y monárquica del mundo; Tocqueville, siguiendo a Montesquieu, intenta comprender los hechos sociales y políticos, por lo cual tiene una mirada más sociológica de la revolución. Asimismo, es importante señalar que De Maistre no sólo estaba preocupado por comprender los fenómenos de la revolución, sino que también se ocupó de condenarlos y censurarlos; en cambio, Tocqueville pensó que era necesario sobre poner el análisis riguroso a los juicios políticos. Finalmente, es claro que ambos nos dan una mirada radicalmente opuesta sobre la destrucción del Antiguo Régimen en Francia, fenómeno que como sabemos cambió el panorama político, filosófico y económico de Europa y de América.

II. ¿Por qué la Revolución Francesa?

Joseph De Maistre nos proporciona una explicación mística y gnóstica acerca de las causas de la RF, ya que para él es producto de La Providencia y de las leyes divinas que se despliegan en la historia humana, en la cual no interviene nunca la voluntad individual. Por eso afirma que “nunca se repetirá demasiado que no son los hombres los que llevan la revolución, es la revolución la que emplea a los hombres” (p. 8). Debido a esta visión religiosa y esotérica, De Maistre cree que la RF tiene un carácter “satánico”, en donde se castiga al hombre con sangre, muerte y sufrimiento. Pero frente a esto la cuestión no sería preguntarse por qué, sino aceptar que todo esto es parte de los designios de Dios: “la Providencia no ha tenido necesidad de castigar dentro de plazos para justificar sus vías; pero, en esta época, se pone a nuestro alcance, y castiga como un tribunal humano” (p. 15).

Es difícil no asombrarse por la manera como De Maistre está tan convencido de que las causas de la RF son parte de un plan divino que escapa a la razón y la voluntad del hombre. No obstante, De Maistre se encuentra convencido de que el objetivo del plan divino no puede ser otro que la regeneración la especie humana: así como el Vía Crucis, todos debían pagar con sangre para luego recibir la redención de Dios. De este modo, De Maistre afirma que “si la Providencia borra, es sin duda para escribir”, por lo cual incluso la destrucción de la monarquía y de la Iglesia estarían dentro del plan divino: “el primer golpe que se abatió sobre la Iglesia fue la invasión de sus propiedades; el segundo fue el juramento constitucional; y estas dos operaciones tiránicas provocaron el comienzo de la regeneración (…) La matanza de Carmelitas es comparable a todo lo que la historia eclesiástica ofrece de más hermoso en este género de actos” (p. 20). Por lo tanto, para De Maistre la razón debería estar guiada a comprender los acontecimientos de la historia humana, lo cual sería sinónimo de tratar de comprender racionalmente la voluntad de Dios en la tierra.

A diferencia de De Maistre, Tocqueville nos proporciona una explicación más sociológica de la RF. ¿Por qué? Porque para Tocqueville las causas de la revolución deben centrarse en explicar tres cosas: 1) los cambios en la organización política y social en la Francia pre-revolucionaria; 2) las continuidades en el tránsito del régimen de Luis XVI al de la Asamblea Nacional; y 3) los conflictos de clases en Francia entre la aristocracia, la burguesía y los campesinos. En el sentido estricto, Tocqueville está convencido de que las explicaciones de las causas de la RF de Edmund Burke y Joseph De Maistre son erradas e incompletas.

En primer lugar, Tocqueville afirma que la principal razón de la RF es que esta fue una adaptación del régimen político a una realidad social existente e innegable: la Revolución Democrática. Esta, tal como señaló el autor en su libro La Democracia en América, consistía en la igualdad de condiciones, es decir, en el proceso social en el cual los individuos empiezan a parecerse cada vez más unos a otros y en donde las brechas empiezan a desaparecer o a confundirse entre sí, debido a la expansión de la Reforma, la secularización, la economía de mercado, la imprenta, los conflictos internos de la nobleza y la separación entre Iglesia y Estado.

En ese sentido, para Tocqueville el campesino de hoy se convierte en el burgués de mañana; el aristócrata de ayer, en el pobre de hoy: “(la revolución social y política) no tendió en modo alguno a perpetuar el desorden, a estabilizarlo en cierto modo, a metodizar la anarquía, como decía unos de sus principales adversarios (Burke), sino más bien a acrecentar el poder y los derechos de la autoridad pública (…) vemos a las claras que esta Revolución no tuvo más efecto que abolir aquellas instituciones políticas que, durante varios siglos, habían reinado sin discusión en la mayor parte de los pueblos europeos, y a las cuales se designa comúnmente con el nombre de las instituciones feudales, para sustituirlas por un orden social y político más uniforme y más simple, basado en la igualdad de condiciones” (pp. 125-126).

Dejaremos por ahora la discusión sobre si para Tocqueville hay un “quiebre” o “continuidad” en el régimen post revolucionario. Más bien, es importante señalar que para Tocqueville las causas directas de la RF tienen que ver con el proceso de centralización administrativa, es decir el control de todas las esferas de la sociedad en la burocracia estatal, y el conflicto entre las clases sociales. En este sentido, el autor es muy fino en reconocer que los nobles en Francia tenían privilegios onerosos, beneficios en la división de la propiedad y control administrativo sobre los territorios, los cuales se volvieron más odiosos al debilitarse estos dos últimos y fortalecerse los primeros. Asimismo, la Iglesia tenía el beneficio del diezmo y la excepción de impuestos como La Talla, que se aplicaba sólo a los campesinos. Por todas estas razones, a diferencia de Inglaterra en donde el campesino desarrolló un vínculo comercial con la aristocracia (los clústeres), en Francia el conflicto entre las clases se acentuó por la diferencia en los beneficios políticos y económicos y porque el campesino sintió estar en un estado de servidumbre con la tierra.

Sin embargo, es importante reconocer que a pesar de las diferencias en la explicación de ambos autores, hay un punto muy curioso en el cual parecen converger a su manera. Hemos mencionado cómo para De Maistre la RF es producto de La Providencia; pues bien, para Tocqueville la Revolución Democrática también tiene las mismas características, por lo cual la igualdad de condiciones también escapa a la voluntad humana. Por esa razón, no es extraño que para Tocqueville la discusión sobre la RF no está planteada como la lucha entre la monarquía y la democracia, sino en las formas en que puede adoptar esta última, porque es una realidad que ya se ha instaurado en la sociedad.

En este sentido, vale resaltar que para Tocqueville la democracia no sólo es un tipo de régimen, sino ante todo una forma de organización social: en el sentido estricto, una forma de vida y de cultura política, en la cual las personas ya se han reconocido como iguales. A diferencia de esto, De Maistre entiende a la democracia sólo como una forma de régimen político; lo cual también le trae una serie de problemas en su definición de la monarquía: a diferencia de Montequieu, De Maistre no cree que la monarquía es una forma de organización social (forma de vida de acuerdo al honor y la virtud), sino un gobierno liderado por un monarca. Es por esa razón que De Maistre siente un fetichismo exacerbado por la figura del Rey, creyendo que con el regreso de él al trono, puede regresar también la organización social monárquica a la tierra. Así como Burke, Tocqueville plantea que esta es una manera muy simple y superficial de entender las consecuencias de la revolución democrática y de la misma revolución francesa.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
bien ahí, fuerte post antchapucero....
Anónimo ha dicho que…
bien ahí, fuerte post antchapucero....
Jorge. ha dicho que…
Excelente, Carlos, la primera leida me impacto; volvere a leerlo para poner mejores comentarios. Un abrazo desde el frio norte.
Jorge T.
Hola Jorge,

Gracias, ya estaré colocando la segunda parte del post. Felíz año nuevo!!!

cordiales saludos.

PD: hey, traeme un libro que necesito, pues! jeje
Erich Luna ha dicho que…
¿El libro de De Maistre se puede conseguir por acá?

Espero la segunda parte del texto. Por lo pronto, no veo hasta ahora nada muy sugerente en las ideas de De Maistre que presentas (obviamente no te estoy increpando nada).

Creo que los "reaccionarios" han perdido en la primera entrega del texto :P

Una duda: ¿Por qué no incluiste a Burke como eje central de contraste y comparación, junto a Tocqueville y De Maistre? ¿Qué opinión te merece su texto en comparación con los otros dos?
Hola Erich,

Me parece que se puede conseguir el libro en la PUCP.

La razón por la que dejé a Burke en la comparación es porque quiero contrastar el "método" de análisis de un pensador reaccionario con el de un liberal-conservador. Pero, en efecto, la lectura de Burke y Tocqueville habría sido más fructífera en lo que se refiere al análisis político-institucional.

No obstante, aún creo que De Maistre puede decirnos algunas cosas interesantes. Lo veremos en la segunda parte.

cordiales saludos.

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