¿QUÉ ES POLÍTICA?: UNA REFLEXIÓN DESDE LA TEORÍA POLÍTICA


Por: Carlos Eduardo Pérez Crespo


1. Política: ¿qué es y cómo definirla?

La política, definitivamente, se vincula desde la antigüedad a las diversas formas de poder del hombre. Hemos explicado en un post anterior cómo existía una relación insoslayable entre ética y política en el mundo clásico. De este modo, cratos vino a significar “fuerza”, “potencia; mientras que arquía se relaciona a la noción de “autoridad”. De aquí que ambas palabras figuren en las formas de gobierno que Aristóteles había clasificado: democracia, oligarquía, monarquía, etc. La política, por tanto, viene a connotar la relación entre gobernantes y gobernados dentro del espacio público, es decir, de la vida en la polis. No obstante, lo que nos interesa discernir es que hay distintas maneras de definir lo político en la tradición teórica occidental. Empezaremos por señalar brevemente estas.

2. Tipos de relación política

De acuerdo al tipo de relación política existen tres definiciones.

2.a. La política como función: se suele asociar a la política con la acción de “orientar” y “dirigir”; así como el intervenir para “sanar conflictos” y “prevenirlos”. De esta manera, la política cumple una función substancial de acuerdo a la finalidad que se le otorga. Pero, ¿qué finalidad tiene la política?

2.b. La política como fin (“telos”): se suele asociar como fin de la política el “bien común” (bonum commune) y el “bien de los individuos” (bonum propium). Esta distinción lleva a la separación del “juicio de valor” y del “juicio de hecho”, ya que el primero juzga qué acciones políticas son buenas o malas –de acuerdo al cumplimiento de la finalidad que se le otorga- y el segundo juzga simplemente los hechos políticos de los no políticos (pilar del método de la ciencia política contemporánea). Sin embargo, hay quienes postulan, como el caso de los conservadores, que el “fin mínimo” de la política es el orden público interno e internacional, lo cual corresponde más a la tradición del realpolitik.

2.c. La política como medio: por último, se suele asociar a la política con el medio con el cual se ejerce el poder. Es así que dentro de la tradición maquiaveliana y hobbesiana se considera a la fuerza como el medio del cual se sirve la política para mantener el orden interno y tomar decisiones colectivas, lo cual permite diferenciar claramente la política como medio esencial de otros medios como los económicos o ideológicos.

3. Política y Sociedad

Una vez que hemos discernido definiciones de la política, tenemos que pasar a ver la relación compleja entre política y sociedad. Tal como hemos mencionado, en el mundo clásico no había tal separación, por el contrario Aristóteles definía al hombre como un zoon politikon, noción que presupone decir que la política es indesligable del mundo social. Esta separación, sin embargo, tendría su primer hito en la edad media, en donde paulatinamente se da la separación conceptual entre política y religión cuando se producen los conflictos entre el poder eclesiástico del Papa y el poder imperial del Rey. Este conflicto, bien registrado en las obras de Marsilio de Padua y Guillermo de Occam, consistía en resolver la siguiente pregunta: ¿a quién le corresponde la plenitudo potestatis?

Es, en concreto, a partir del s. XIX que esta primera separación del mundo ético y religioso de lo político se concretaría con la separación entre política y economía. En la sociedad feudal no existía esta diferenciación, ya que el señor feudal no solo tenía el imperium sobre su territorio, sino que también era el poseedor de los bienes que también estaban en él: es decir, tenía el dominium. Pero con las teorías económicas liberales y el desarrollo del capitalismo moderno industrial, se legitima la idea de que la esfera económica es independiente a la esfera política -léase estatal.

4. Política y Moral

Acerca de la relación entre moral y política hay dos preguntas fundamentalmente distintas: ¿cuál es el espacio que ocupa la acción política en el mundo social? Y ¿cómo debe conducirse quien actúa políticamente? Sobre esto, los que se identifican más con la primera pregunta parten de la idea de que existe la autonomía de la política, siendo definida esta como el reconocimiento de que el criterio con base en el cual se estima como buena o mala una acción política es distinto al criterio moral de que la acción buena es justa y la acción mala es injusta.

En concreto, surge aquí el conflicto y la discusión sobre la relación entre moral y política, configurándose dos posiciones. La primera afirma que las normas morales son universales pero no absolutas, porque hay casos excepcionales (léase el “estado de necesidad” de Bodino o el “estado de excepción” de Schmitt). La segunda, por el contrario, afirma que hay dos universos éticos distintos, donde la política tiene sus propios códigos éticos. Es así que se toma como referencia la distinción weberiana de la “ética de la convicción” y la “ética de la responsabilidad”.

5. Política y Derecho

Finalmente, concluimos con la discusión que encuentra dos posiciones: ¿la acción política se lleva a través del derecho (autorictas non veritas facit legem, de Hobbes) o más bien el derecho disciplina y limita la acción política (Estado de Derecho)? Es conocido el debate entre derecho positivo y derecho natural, en donde el primero se refiere a la capacidad política de hacer cumplir y ejercer las leyes efectivamente; mientras que el segundo trata de considerar que las leyes sean justas y respondan a un canon moral universal. Más allá de las discusiones al respecto entre Hans Kelsen y Carl Schmitt, lo importante para nosotros es notar que la relación entre política y derecho es compleja porque lo que realmente está en debate es cuál es la base de legitimidad del poder político: ¿los resultados o los procedimientos? La escuela conservadora del realpolitik apuesta por lo primero; los liberales demócratas por lo segundo.

En la imagen: Dante Alighieri, defensor de la autonomía de la política sobre el poder eclesiástico.

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