EL DESARROLLO ECONÓMICO Y LOS REGÍMENES POLÍTICOS EN PERSPECTIVA COMPARADA

Puerto en Hong Kong, el "paraíso liberal", según Milton Friedman.

Carlos Eduardo Pérez Crespo 

El enfoque Moore:


La clásica discusión en la ciencia política entre las consecuencias de la modernización como variable independiente ha dado lugar a distintas aproximaciones teórico-empíricas. En primer lugar, la perspectiva histórico-estructural de Barrington Moore consideraba al proceso de modernización como una variable explicativa de variables dependientes como la industrialización, la agricultura comercial y el desarrollo de la educación y la burguesía en las zonas urbanas. Moore se preguntaba por las condiciones económicas que permitían que un régimen político transitara por una modernización democrática, fascista o autoritaria. Es decir, no existía una única “ruta” a la modernidad y el desarrollo económico, sino que podía lograrse con un gobierno autoritario o un gobierno democrático.

PBI per cápita en Francia, Gran Bretaña, EEUU e India (1870-2008)
Fuente: Elaboración propia. World Bank Database, 2008. 

En ese sentido, la medición de la variable “desarrollo económico” en Moore estaba compuesta por la clásica operacionalización de la tradición weberiana y marxista: desarrollo de una estructura de clases burguesa en una inicial estructura feudal y agrícola: el tránsito de la pequeña manufactura a la producción del gran capital. Evidentemente, este enfoque es a todas luces cualitativo y el número de casos agrupaba a países que eran comparados con el método de “casos diferentes”: Francia, Inglaterra y Estados Unidos (ruta democrática); Alemania y Japón (ruta fascista) y China y Rusia (ruta comunista).

PBI per cápita en Japón y Alemania (1870-2008)

Fuente: Elaboración propia. World Bank Database, 2008. 


Sin embargo, las limitaciones del enfoque de Moore estaban enmarcadas por las limitaciones del enfoque cualitativo. El problema no es que Moore plantee una relación causal automática entre las variables, o una perspectiva “estructuralista” ajena a las variables político-institucionales (como ha mencionado el profesor Tanaka en varias ocasiones). El problema real de Moore es su carácter conceptual muy general -un blanco fácil para la filtración de las “hipótesis espurias”- y el poco grado operacional de sus variables histórico-estructurales: ¿mediciones temporales o a-temporales?

El enfoque Lipset: 

La solución  a este problema la planteó Seymour Martin Lipset en su clásico texto sobre la relación entre la modernización y la democracia. Lipset plantea variables mucho más operacionales y medibles que Moore. Para empezar, la medición del desarrollo es multidimensional: riqueza, educación, industrialización y urbanización. Para la medición de la riqueza Lipset utiliza la variable más célebre de la macroeconomía para medir la producción de bienes y servicios que buscan satisfacer las necesidades: el Producto Bruto Interno (PBI). Como sabemos, el PBI  está compuesto por: Consumo (C) + Inversión (I) + Gasto Público (G) + Exportaciones (X) – Importaciones (IM). Los economistas resumen esta ecuación como:

Z = C + I + G + X - IM

Hay que recordar que el Consumo es una función lineal de la Renta (Y) – los Impuestos (T), lo cual nos da el Consumo disponible (Cd): “a mayor renta, un mayor consumo; y a mayor consumo mucha mayor riqueza para los países”. La medición del consumo a través del PBI, entonces, permite conocer de manera más precisa el grado de desarrollo económico en perspectiva comparada.



Lo interesante es que esta fórmula le permitió a Lipset medir el PBI per cápita (PBI/número de la población total) para una comparación entre muchos países en una perspectiva longitudinal. A diferencia de Moore, Lipset logra aquí igualar a los métodos usados por los economistas para proyectar escenarios: las Series de Tiempo.  No obstante, a pesar de los interesantes avances de Lipset en la medición del desarrollo económico para el análisis longitudinal de la política comparada, hay que reconocer que su medición de la legitimidad es bastante ambigua. Asimismo, su definición de eficacia tampoco es tan precisa, ya que sólo hace referencia a la capacidad para convertir los “inputs” al sistema político en “outputs”.  He aquí el punto más débil de la metodología de Lipset.

Este “talón de Aquiles” metodológico va a tener serias consecuencias al momento de desarrollar las relaciones entre la variable independiente (desarrollo económico) y las variables dependientes: 1) moderación política y 2) democratización. Debido a que la medición de la legitimidad y la eficacia deja cabos sueltos, se produce una relación espuria con las variables dependientes. La primera relación espuria está en el análisis de la dispersión y la correlación lineal entre el desarrollo económico y la democratización (“a mayor desarrollo, mayor democratización”). La segunda relación espuria está en la hipótesis según la cual un desarrollo económico acelerado produce partidos extremistas o desfases en el régimen que terminan en regímenes autoritarios. Por esa razón, la teoría de Lipset ha sido reformulada empíricamente por Adam Przeworski.

El enfoque Przeworski  

Según Przeworski el crecimiento económico no tiene una relación causal con la democratización ni con la moderación política. Por el contrario, Przeworski retoma la medición cuantitativa de los clásicos de la economía: en el PBI está el verdadero y único análisis importante. Al parecer el error metodológico de Lipset fue juntar otras dimensiones que al final de cuentas repetían lo que el PBI contiene como medición: producción, consumo, crecimiento y gasto público. Del mismo modo, Przeworski completa la ecuación con el análisis de las otras dos variables macroeconómicas cardinales: el desempleo y la inflación. Entonces, completando la propuesta de Lipset, Przeworski proponer el análisis de la estabilidad de los regímenes políticos (variable dependiente) a través de las tres ecuaciones (variable independiente) que conforman el modelo de análisis económico-político comparado:

1.       La tasa de crecimiento interanual del PBI: C + I + G + X – IM (en el Año x) / C + I + G + EX – IM (en el Año x-1)
2.       La tasa de desempleo interanual: Desempleo (en la población económicamente activa) / La población económicamente activa
3.       La tasa de inflación: PBI nominal / PBI real



El gran aporte de Przeworski fue el planteamiento de que el desarrollo económico no crea necesariamente una mayor democratización ni un “desfase” entre las instituciones políticas y los cambios en la estructura económica. Por el contrario, Przeworski distingue básicamente entre regímenes “ricos” y “pobres”. Ello quiere decir que independientemente del régimen, un Estado con un PBI muy bajo tiene pocas probabilidades de supervivencia en contextos de crisis económica, recesión o estanflación. Ello nos lleva a otra gran discusión sobre si es más importante para los países del Tercer Mundo mantener un buen desarrollo económico para un mejor fortalecimiento institucional –y no viceversa como lo plantean los neo-institucionalistas.

REFERENCIAS:

Lipset, Seymour Martin, 1987. El hombre político. Las bases sociales de la política. Madrid: Editorial Tecnos. Capítulos 2 y 3. pp. 41-83.

Moore, Barrington, 1973. Los orígenes sociales de la dictadura y de la democracia. El señor y el campesino en la formación del mundo moderno. Barcelona: Ed. Península. Prólogo, Capítulos 7, 8, 9 y Epílogo. pp. 5-12 y pp. 335-410.

Przeworski, Adam y F. Limongi, 1997. “Modernization: Theories and Facts.” En: World Politics, 49. pp. 155-184. En: http://dss.ucsd.edu/~mnaoi/page4/POLI227/files/page1_13.pdf

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