EL INTELECTUAL IGNORADO Y/O SUBTERRÁNEO
"En homenaje a los caídos en el anonimato"
Por: Carlos Eduardo Pérez Crespo
Conozco muchos intelectuales ignorados. Creo que la mayoría de los que conozco son excluidos por los medios de comunicación y los medios de difusión de las redes sociales. A ninguno de ellos los publican en editoriales importantes. Tampoco comparten sus escritos por Facebook y menos aún en Twitter. De hecho, nunca he visto que ninguno de ellos haya causado una discusión coyuntural importante en donde estén involucrados uno o más especialistas sobre un tema político, económico o cultural. A medida que voy avanzando en mis estudios independientes veo cómo a estos intelectuales los hunde mucho más el olvido.
A nadie le importa sus argumentos y ellos, ciertamente, ya perdieron el interés en que sus ideas ganen eco entre los medios de difusión masivo. Sólo un grupo de allegados o interesados en temas específicos los conocen. Es casi como una cultura "subte" de la intelectualidad. Pero he tenido la suerte de poder acercarme a algunos de ellos y aprender mucho más en nuestras conversaciones que en todas las clases a las que haya podido asistir en mi corta vida. Son gente muy culta, autodidacta, que ha vivido muchas experiencias y que es libre de pensamiento porque sus ideas no están sujetas a ninguna institución política, académica o económica. Realmente son mentores, similares a Sócrates o Jenofonte.
Tengo algunas hipótesis de por qué este tipo de intelectuales es ignorado. Para empezar ninguno de ellos pertenece a un pensamiento "políticamente correcto". En opinión de ellos, sus ideas no encuentran cabida en ningún lugar, ya que no suelen tener ningún apego o aprecio por la democracia, el libre mercado y mucho menos por los roles políticos-partidarios. Es un rebelde crítico, escéptico y que vive de medios ajenos al mundo de lo académico o intelectual. En segundo lugar, no han publicado libros, artículos o textos importantes, porque simplemente todo lo que producen lo tienen para sí mismos. Lo cual es un problema porque sólo un grupo muy cercano logra acceder a lo que en secreto van descubriendo en sus propias investigaciones. Y, por último, no suelen estar en las redes sociales. En nuestros días es casi evidente que las personas que no están en Facebook o Twitter son casi inexistentes. Y esto se aplica a rajatabla para ellos, ya que no suelen tener presencia alguna en estos medios y tampoco les interesa ser visibles.
Lo que me causa mayor curiosidad de los intelectuales subterráneos es que no son medidos con la importancia que creo deberían tener. Es decir, cada vez que escucho a los que tienen aires de grandeza o superioridad, por aparecer en los medios de comunicación, no puedo evitar preguntarme a mí mismo por qué estos intelectuales no están hablando allí en vez de un pelele que sólo repite discursos trillados, chapuceros, monótonos y políticamente correctos que finalmente no aportan nada a la intelectualidad o crítica social. En cierto sentido sorprende y confunde la paradoja de la intelectualidad. Pero cuando me pongo a pensar que muchos de los más grandes pensadores del s. XX murieron y vivieron en la total ignorancia, regresan mis esperanzas de que algún día muchos conocerán las obras y el pensamiento de todos aquellos intelectuales que desde el anonimato lucharon contra lo políticamente correcto. Definitivamente los analistas políticos coyunturales son los primeros que quedarán en el olvido. Al menos eso espero.



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