MÁS ALLÁ DE UNA LECTURA "REACCIONARIA" O "ANTILIBERAL" DE CARL SCHMITT

Copio un interesante diálogo con unos amigos que, al parecer, están desarrollando una importante investigación en Alemania sobre Carl Schmitt. Estaremos a la expectativa de sus hallazgos, desde aquí les mostramos nuestro entusiasmo, saludos.
Carlos Eduardo:
Hola,
Excelente artículo, sobre todo la parte referencial a Schmitt. Saludos.
Im-Geviert Kris:
(...) El nexo entre Schmitt y un “liberalismo alemán” es una hipótesis investigativa completamente insólita en el panorama actual europeo (no nos consta almenos), del cual el grupo Geviert-Kreis se está ocupando activamente. La intuición fue formulada ya en los años 30 por el grupo de la Escuela de Leipzig (A. Gehlen, H. Schelsky y sobretodo Hans Freyer). De este “humus cultural”, digámoslo así, sale precisamente también Niklas Luhmann. Más detalles próximamente, Saludos.
Carlos Eduardo:
Hola,
Una confluencia entre Schmitt y el “liberalismo alemán”? Vaya! No me sorprendería. Encuentro en dicho autor una serie de confluencias muy variopintas y diversas: Hobbes, Bodin, Hegel, Rousseau e incluso hasta Marx (en el sentido político). Siempre he sospechado de la tríada “De Maistre, Donoso y Schmitt”. La verdad es que no encuentro muchos vínculos entre el catolicismo de los dos primeros con el de Schmitt. Tengo la ligera sospecha de que el catolicismo al estilo “alemán” no es igual al catolicismo al estilo “francés” o “español”. No encuentro nada en Schmitt que haga pensar en un regreso al Ancien Regime, una defensa de la Iglesia o, peor aún, de las monarquías. Tengo la sospecha de que hay una lectura “no fiel” de Schmitt, en ese sentido. Espero que vuestras investigaciones saquen a la luz estos temas, saludos.
In-Geviert Kris:
(...) El nacional-liberalismo alemán será sucesivamente distinguido precisamente por su “idealización” (Sartori) con Hegel y finalmente considerado “estadocéntrico”, para diferenciarlo del liberalismo inglés. Bajo esta tradición nacional-liberal se formará Schmitt no menos que Max Weber. El joven Schmitt recibirá además la influencia del mencionado Pietismus, elemento que lo llevará luego a descubrir el misticismo “bávaro” de Franz v. Baader y los antiiluministas franceses (L.C. de Saint Martin)- tales elementos “esotéricos” no serán tampoco extraños a Max Weber: este era gran frecuentador del círculo de los “cósmicos”, grupo formado alrededor de la figura carismática del poeta Stefan George (por acá sale el concepto de “Carisma” en Weber). A partir de este “esoterismo bávaro” se mueve también el rechazo de Schmitt al Romanticismo alemán burgués “del norte”. Hay un núcleo estético no menos importante por resaltar: Una amistad directa con el fundador del Dadaismo: Hugo Ball. El diálogo con Marx lo hace Schmitt a través de Hegel (se vea “Tierra y mar”). Schmitt defiende, en efecto, el dogma católico, su defensa es, sin embargo, muy peculiar puesto que retoma, pensamos, la distición medieval de las tres iglesias en una: iglesia militante, purgante y triunfante. La “teología-política” no es otra cosa que el método de la iglesia militante. Esto no lo lleva a “recuperar” o defender formar arcaicas, al contrario: el pietismo es fuertemente aplicativo, dirigido al presente (...).
Carlos Eduardo:
Hola,
Muy interesante lectura de Schmitt desde la tradición política alemana. Me parece súper importante que resalten ese “catolicismo” en Schmitt muy distinto al de De Maistre y Donoso, ya que como señalas su pensamiento no parece ser el de una teología política “militante”, sino de un pietismo que lo lleva a entender el asunto desde el presente. Asimismo, creo que es evidente que el liberalismo alemán no es igual al liberalismo inglés. Creo que a veces se suele olvidar que el peso de la cultura y la historia nacional marcan de manera clara a los pensadores políticos. Schmitt, antes que un reaccionario o anti-liberal, de hecho es un alemán. Y como alemán de hecho conoce a Hegel, Marx, Weber y el protestantismo. Voy a copiar este fructífero diálogo en mi blog, muchas gracias y la seguimos.
Im-Geviert Kris:
Estimado Carlos:
no olvidemos que a nivel del núcleo más íntimo y puro de un dogma no existen ni autores, ni diferencias por resaltar. El diálogo político-teológico de Schmitt con Donoso o De Maistre no se da entre autores, sino entre todos ellos hacia el Dogma, que es siempre uno e infalible para todo aquel que es tocado por él. Ha sido (no casualmente) un rabí de la gran talla de Jakob Taubes quien notó este diálogo silencioso de Schmitt con estos autores. Sus mejores lectores e interlocutores son todos teólogos, no se olvide. A este nivel, las diferencias entre diferentes lecturas sobre un dogma no son nunca divergentes. Ciertamente la diferencias exegéticas son siempre de ayuda, pero -valga la paradoja - para una mejor compresión del Dogma. (...) La hetorodoxia más singular es aquella que es promovida, permitida y decidida por el mismo dogma. Esto puede entenderse como una “política”, un frente, en el centro mismo de la teología: Una teología-politica. Este es para mí el caso de Carl Schmitt. No olvidemos, entonces, que “militante” es un término del Dogma, tiene muy poco que ver con el sentido de la “militancia” secular de una izquierda o derecha por ejemplo (los dos hijos de la modernidad). La iglesia militante es la iglesia “pelegrina”. Schmitt no hace sino continuar este diálogo caracteristico y silencioso con el destino trágico y virtuoso de este país, pero aplicativamente, en el presente del Pietista: es el diálogo con la Cruz y la Rosa mística (Se vea un texto clave, K. Löwith, “de Hegel a Nietzsche”). Tu última frase es, sin duda, exacta: Schmitt antes que nada, fue un alemán, como lo es obviamente un peruano o un italiano: todos tenemos ya un lugar preciso y definitivo -dirá un pietista -en el tiempo del Dogma, en el tiempo del presente puntual. Mis saludos. GK.
Carlos Eduardo:
Hola,
Excelente artículo, sobre todo la parte referencial a Schmitt. Saludos.
Im-Geviert Kris:
(...) El nexo entre Schmitt y un “liberalismo alemán” es una hipótesis investigativa completamente insólita en el panorama actual europeo (no nos consta almenos), del cual el grupo Geviert-Kreis se está ocupando activamente. La intuición fue formulada ya en los años 30 por el grupo de la Escuela de Leipzig (A. Gehlen, H. Schelsky y sobretodo Hans Freyer). De este “humus cultural”, digámoslo así, sale precisamente también Niklas Luhmann. Más detalles próximamente, Saludos.
Carlos Eduardo:
Hola,
Una confluencia entre Schmitt y el “liberalismo alemán”? Vaya! No me sorprendería. Encuentro en dicho autor una serie de confluencias muy variopintas y diversas: Hobbes, Bodin, Hegel, Rousseau e incluso hasta Marx (en el sentido político). Siempre he sospechado de la tríada “De Maistre, Donoso y Schmitt”. La verdad es que no encuentro muchos vínculos entre el catolicismo de los dos primeros con el de Schmitt. Tengo la ligera sospecha de que el catolicismo al estilo “alemán” no es igual al catolicismo al estilo “francés” o “español”. No encuentro nada en Schmitt que haga pensar en un regreso al Ancien Regime, una defensa de la Iglesia o, peor aún, de las monarquías. Tengo la sospecha de que hay una lectura “no fiel” de Schmitt, en ese sentido. Espero que vuestras investigaciones saquen a la luz estos temas, saludos.
In-Geviert Kris:
(...) El nacional-liberalismo alemán será sucesivamente distinguido precisamente por su “idealización” (Sartori) con Hegel y finalmente considerado “estadocéntrico”, para diferenciarlo del liberalismo inglés. Bajo esta tradición nacional-liberal se formará Schmitt no menos que Max Weber. El joven Schmitt recibirá además la influencia del mencionado Pietismus, elemento que lo llevará luego a descubrir el misticismo “bávaro” de Franz v. Baader y los antiiluministas franceses (L.C. de Saint Martin)- tales elementos “esotéricos” no serán tampoco extraños a Max Weber: este era gran frecuentador del círculo de los “cósmicos”, grupo formado alrededor de la figura carismática del poeta Stefan George (por acá sale el concepto de “Carisma” en Weber). A partir de este “esoterismo bávaro” se mueve también el rechazo de Schmitt al Romanticismo alemán burgués “del norte”. Hay un núcleo estético no menos importante por resaltar: Una amistad directa con el fundador del Dadaismo: Hugo Ball. El diálogo con Marx lo hace Schmitt a través de Hegel (se vea “Tierra y mar”). Schmitt defiende, en efecto, el dogma católico, su defensa es, sin embargo, muy peculiar puesto que retoma, pensamos, la distición medieval de las tres iglesias en una: iglesia militante, purgante y triunfante. La “teología-política” no es otra cosa que el método de la iglesia militante. Esto no lo lleva a “recuperar” o defender formar arcaicas, al contrario: el pietismo es fuertemente aplicativo, dirigido al presente (...).
Carlos Eduardo:
Hola,
Muy interesante lectura de Schmitt desde la tradición política alemana. Me parece súper importante que resalten ese “catolicismo” en Schmitt muy distinto al de De Maistre y Donoso, ya que como señalas su pensamiento no parece ser el de una teología política “militante”, sino de un pietismo que lo lleva a entender el asunto desde el presente. Asimismo, creo que es evidente que el liberalismo alemán no es igual al liberalismo inglés. Creo que a veces se suele olvidar que el peso de la cultura y la historia nacional marcan de manera clara a los pensadores políticos. Schmitt, antes que un reaccionario o anti-liberal, de hecho es un alemán. Y como alemán de hecho conoce a Hegel, Marx, Weber y el protestantismo. Voy a copiar este fructífero diálogo en mi blog, muchas gracias y la seguimos.
Im-Geviert Kris:
Estimado Carlos:
no olvidemos que a nivel del núcleo más íntimo y puro de un dogma no existen ni autores, ni diferencias por resaltar. El diálogo político-teológico de Schmitt con Donoso o De Maistre no se da entre autores, sino entre todos ellos hacia el Dogma, que es siempre uno e infalible para todo aquel que es tocado por él. Ha sido (no casualmente) un rabí de la gran talla de Jakob Taubes quien notó este diálogo silencioso de Schmitt con estos autores. Sus mejores lectores e interlocutores son todos teólogos, no se olvide. A este nivel, las diferencias entre diferentes lecturas sobre un dogma no son nunca divergentes. Ciertamente la diferencias exegéticas son siempre de ayuda, pero -valga la paradoja - para una mejor compresión del Dogma. (...) La hetorodoxia más singular es aquella que es promovida, permitida y decidida por el mismo dogma. Esto puede entenderse como una “política”, un frente, en el centro mismo de la teología: Una teología-politica. Este es para mí el caso de Carl Schmitt. No olvidemos, entonces, que “militante” es un término del Dogma, tiene muy poco que ver con el sentido de la “militancia” secular de una izquierda o derecha por ejemplo (los dos hijos de la modernidad). La iglesia militante es la iglesia “pelegrina”. Schmitt no hace sino continuar este diálogo caracteristico y silencioso con el destino trágico y virtuoso de este país, pero aplicativamente, en el presente del Pietista: es el diálogo con la Cruz y la Rosa mística (Se vea un texto clave, K. Löwith, “de Hegel a Nietzsche”). Tu última frase es, sin duda, exacta: Schmitt antes que nada, fue un alemán, como lo es obviamente un peruano o un italiano: todos tenemos ya un lugar preciso y definitivo -dirá un pietista -en el tiempo del Dogma, en el tiempo del presente puntual. Mis saludos. GK.


Comentarios
gracias por la difusión del intercambio. He retocado la sinopsis histórica, tal vez puedas actualizarla. Es obviamente un libre ejercicio de contextualización. Saludos del Geviert Kreis.