EL ROL DE LOS EMPRESARIOS EN EL DESARROLLO DEL PAÍS
Por: Carlos Eduardo Pérez Crespo
En el primer capítulo de la “Riqueza de las Naciones”
Adam Smith sitúa como motor de la productividad a la división social del
trabajo. De este modo, la mayor productividad económica viene con la
especialización del trabajo porque permite producir más en menos tiempo y con mayor
calidad. La lección de Smith es fundamental porque nos ayuda a comprender que
las empresas y los negocios funcionan gracias a la cooperación de muchas
personas. En ese sentido, el punto central de las relaciones económico-productivas
está en la confianza, por lo cual los empresarios necesitan de la confianza de los individuos para que los negocios
crezcan y las mayorías se vean beneficiadas con este crecimiento.
Después del CADE 2012, los empresarios peruanos están de
acuerdo en que el Perú seguirá creciendo a un ritmo de 5% o 6% en los próximos
años. Estas cifras proyectadas por el BCR son un alivio después del susto por
los graves conflictos alrededor del proyecto Conga. No obstante, el ministro de
economía, Miguel Castilla, hizo una crítica constructiva acerca del importante rol de los empresarios en el desarrollo del país, instando a dejar la imagen de
mercantilismo, corrupción y amiguismo que existe en las empresas peruanas. La
crítica es buena y debe ser tomada con la importancia debida. Así que también
planteamos algunos retos post-CADE para ayudar a que el crecimiento de las empresas se mantenga en el corto y mediano plazo.
En primer lugar, es claro que la minería es la principal
industria y el gran motor del crecimiento del Perú. Y es por eso que los
empresarios del sector minero deben dialogar mucho más con las comunidades
beneficiadas por las inversiones. Un error común dentro de las áreas de
relaciones comunitarias de las mineras es la idea de que el problema de los
conflictos es de márketing. Es decir, de cómo se “venden” los proyectos a
través de la publicidad y la difusión de las actividades que se realizan en las
zonas de operación. La publicidad ayuda, pero no soluciona los problemas. Solucionar conflictos no es como hacer un análisis de las 4 P's ni un plan de Márketing Integral. Esta estrategia no ha funcionado en los últimos años. En ese
sentido, el reto no es venderles a las comunidades la idea del progreso, sino
trabajar mucho más con las expectativas que tienen hacia la minería. Vale decir,
insertar a estas comunidades a la cadena productiva y a la cooperación de la que
hablaba Adam Smith: no dejarlos excluidos como lumpen proletariado.
Pero para que esta inserción a la cadena productiva sea
posible los empresarios deben invertir mucho más en la educación superior y
técnica. Es sabido por todos los empresarios de los sectores industriales que una de las cosas más difíciles es obtener mano de obra calificada. Hace unos
meses el diario Gestión informaba que las empresas industriales pesquera y minera demandan 300 mil puestos de trabajo de técnicos que el mercado peruano no puede ofrecerles. Este es un problema central porque muchas empresas han
estado optando por importar capital humano, cuando en el Perú
existe la materia prima para cubrir este déficit. Asimismo, este problema no
sólo afecta a la minería porque es sabido que uno de los profesionales más difíciles
de encontrar en el Perú es un confeccionista altamente calificado, a pesar de que contamos
con el gran emporio comercial de Gamarra. De la misma manera, las instituciones técnicas como
Senati o Tecsup no producen el número suficiente de técnicos para la demanda
del sector industrial. De este modo, es central para las empresas invertir en
la educación técnica superior, en cooperación con el Estado y los programas de desarrollo
de capacidades técnicas para un mercado que está incrementando su demanda de
personal altamente calificado. Sólo así el crecimiento se hará sostenible en el largo plazo.
En tercer lugar, los empresarios deben invertir mucho más en innovación.
Hasta el momento queda claro que las grandes empresas entienden que la innovación está en la compra de maquinaria y tecnología para incrementar la productividad. Pero se deja de lado que la innovación no sólo pasa por la
compra de máquinas Caterpillar, sino también en la inversión en investigación en ciencia y tecnología. Si hacemos un análisis comparado, podemos ver que en Chile y Brasil las empresas industriales juegan en paralelo con las universidades antes de iniciar sus operaciones productivas. Por esa razón, las empresas deben estar a la vanguardia de la investigación, para
lo cual la cooperación con las universidades y los institutos tecnológicos peruanos y extranjeros es
fundamental. El presupuesto para la investigación debe incrementarse en todas
las grandes empresas, porque son ellas las capaces de financiarlas. Si esto se
logra podremos incrementar nuestra competitividad frente a nuestros competidores
más agresivos, que en la región definitivamente son Chile y Brasil.
Si las empresas peruanas logran poner en agenda estos
puntos mencionados, podemos estar en la seguridad de que las relaciones de
confianza mejorarían mucho. Y queda claro que si la confianza aumenta, también
aumenta la confianza de los inversionistas y los consumidores. Una imagen errada que se ha tejido en la cultura peruana es que los empresarios siempre le "sacan la partida" al consumidor. Pero esto es así porque por mucho tiempo fue así: las empresas maltrataron a los consumidores en un ambiente de monopolio u oligopolio. En nuestro contexto actual hay más competencia de empresas extranjeras y por eso mismo hay que enfocarse más en el consumidor-cliente. Sin
confianza no es posible que los negocios prosperen por esta hace viable el desarrollo en el largo plazo. Los empresarios confían en ellos mismos, ahora el reto está en que las mayorías también confíen en ellos.



Comentarios
En un artículo que escribí hace poco, detallo las 10 diferencias entre un verdadero empresario y una persona que sueña con hacer una empresa.