LA REVOCATORIA: ¿UNA BOFETADA PARA LA IZQUIERDA LIBERAL?
Por: Carlos Eduardo Pérez Crespo
Hace muchos meses publicamos un artículo donde explicábamos el porqué de la revocatoria a Susana Villarán. Recibí comentarios bastante críticos al respecto, ya que muchos tomaron mis argumentos como exagerados y apocalípticos. Nuestra posición se resumía en lo siguiente:
A sólo una semana del proceso de revocatoria debemos decir que no nos equivocamos al proyectar estos resultados, y eso es porque hay una constante en la política peruana. A diferencia de los colegas politólogos, quienes presuponen que la política está muy teñida por el azar, se debe reconocer que en la política peruana hay ciertos patrones que se van manteniendo. Uno de ellos es el fracaso de los proyectos liberales de izquierda. El primer gran fracaso fue la purga en el gobierno de Humala, quien terminó por eliminar a los líderes de izquierda cuando se pensaba que él sería el "Lula Peruano". El segundo fracaso es el hecho de que el modelo económico inaugurado con las políticas económicas de los noventas está teniendo mucho éxito. Recordemos que la izquierda siempre ha sido escéptica porque argumenta que este sistema nos lleva a la pobreza y la miseria, por ser un capitalismo salvaje y excluyente. El crecimiento de la clase media y la lenta pero constante reducción de la pobreza en el Perú es una bofetada para las banderas que la izquierda viene defendiendo desde los noventas. Más aún, el MEF ha proyectado que el crecimiento este año seguirá por encima del 6%. El tercer gran fracasó será, definitivamente, la revocatoria de Susana Villarán porque demostraría que la izquierda liberal está muy bien para el análisis político, el liderazgo de opinión y la intelectualidad, pero aún no está preparada para gobernar: es decir, para practicar la gestión, la negociación y el cálculo político realista.
A diferencia de los colegas de izquierda, debemos enfatizar que el fracaso constante de su proyecto no se debe a su falta de pragmatismo o su falta de organización. Tampoco se debe a las luchas ideológicas internas o los líos personales que terminan destruyéndolos por dentro. El fracaso constante de la izquierda se explica por tres principales factores. Simples pero contundentes.
En primer lugar, es difícil para el electorado peruano y las mayorías diferenciar entre un proyecto de izquierda moderno y otro tradicional y acartonado. Aquí la izquierda tiene el problema de que dentro de ella misma hay matices y extremismos. El mayor de ellos fue definitivamente Sendero Luminoso. Muchos el día de hoy asocian izquierda con terrorismo, justamente porque quien más habló de Marx o Lenin, y quien más levantó la bandera roja y el discurso de izquierda en el Perú, ha sido Abimael Guzmán. Y los liberales de izquierda tampoco han ayudado mucho a que se les diferencie. ¿Una izquierda moderna realmente se une a grupos antimineros como Tierra y Libertad? Es criticable y paradójico llamarse liberal de izquierda y al mismo tiempo apoyar el sabotaje al proyecto Conga en Cajamarca, en el cual se estima que 6 mil perdieron sus empleos y que las pérdidas de inversión ascienden a los 600 millones de soles.
Pero todo eso se explica porque, en segundo lugar, la izquierda peruana tiene una pelea de antaño contra el libre mercado. A diferencia del Perú, en países como Uruguay, Brasil o Chile la izquierda está reconciliada con las empresas privadas y los grandes capitales. No luchan contra ellos. Por el contrario, hay un énfasis mucho mayor en la responsabilidad social y la justicia. La aplicación del pensamiento de Michael Porter sobre el "Shared Value" (Valor Compartido), la Responsabilidad Social y la ISO 26000 es mucho mayor. Es una izquierda que apoya el libre mercado y el gran capital, pero que le exige desarrollo social sostenible en el largo plazo. Por el contrario, en el Perú muchos discursos de la izquierda liberal son ambiguos, ya que dicen no estar contra el capital privado, pero en circunstancias dadas no condenan con energía las banderas anti-imperialistas o los discursos estatistas importados desde la Venezuela chavista. Muchos de estos militantes de izquierda incluso estuvieron contra el ALCA, luego contra el TLC y ahora tienen una postura crítica contra la minería. ¿Qué beneficio político les ha traído estas luchas? Ninguno, por el contrario, han ayudado a reforzar su imagen de doble discurso con respecto a los principios económico-liberales fundamentales.
En tercer lugar, y ese es el punto más importante, la izquierda no tiene experiencia alguna en gestión. Uno de sus mayores errores es pensar que la experiencia en gestión sólo se adquiere en la gestión pública. Pero la verdad es que no tienen capacidad de gestión porque la mayoría de sus líderes trabajan para las ONG's y las universidades. Y en estas instituciones no hay una gestión en el sentido real de la Administración Estratégica porque sólo tienen experiencia en la administración del gasto, pero no en la gestión para la producción. De este modo, muy pocos de ellos tienen la experiencia que necesita la política. Son buenos profesionales, sin lugar a dudas, pero inexpertos. Y eso es porque, como hemos argumentado anteriormente, la política también puede aprenderse a través del mundo de los negocios. Pero la izquierda está aislada totalmente del mundo de los negocios y ese es su problema más grave. Por el contrario, en Chile o Brasil hay socialistas y hasta comunistas trabajando como gerentes de corporaciones. Y no hay ningún problema con ello. Por el contrario, los vuelve grandes gestores con mucha sensibilidad social: son grandes tomadores de decisiones porque conjugan el interés de la empresa con el interés social. Recordemos que según la teoría de la administración, sólo los gerentes toman decisiones, mientras que los demás sólo realizan tareas. Eso los convierte en una verdadera izquierda liberal: es decir, una izquierda empresarial.
Finalmente, hace poco hubo una entrevista a un colega politólogo en donde manifestaba que los polítólogos no podíamos dar predicciones sobre el desenlace de la consulta de Revocatoria. A todas luces resulta cuestionable que los politólogos pasen tantos años de estudio desarrollando modelos científicos para estudiar lo político y que no puedan predecir o dar alcances mucho más exactos sobre un proceso electoral. Hace unos años hicimos aquí un análisis de los resultados electorales del 2011 a la luz del análisis de las clases sociales en Lima Metropolitana. Tomando en cuenta ese análisis, que es válido para hoy también, es muy probable que el triunfo de la revocatoria sea mucho más amplio que lo que muestran las últimas encuestas. Y eso se explica por una sencilla razón. Las clases populares, de los segmentos C, D y E, le han dado la espalda al proyecto liberal de izquierda.





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