La importancia del orden frente a las situaciones extremas


Bueno nuevamente quise responder en un post pero me salió demasiado largo, así que estoy haciendo esta entrada que responde a las réplicas hechas por Gonzalo Gamio a raíz de mis comentarios hechos con anterioridad:

http://chicobilly.blogspot.com/2008/01/algunos-comentarios-generales-sobre-un.html

En primer lugar debo agradecer el interés y caballerosidad de Gonzalo por tomarse la molestia de leer mis comentarios generales que, como dije, son como un "borrador" del intento de artículo académico que deseo hacer sobre las ideas expuestas entre el debate entre él y el profesor Eduardo Hernando Nieto -que he tenido la oportunidad de moderar en vivo y en directo.

En segundo lugar me parece un poco extraño que se haya tomado mi crítica a las ideas críticas del "liberalismo político de izquierda" como una suscripción de las hipótesis de Eduardo Hernando, pues no me siento como defensor de la tradición del pensamiento reaccionario ni tampoco seguidor de esas ideas como él. En este sentido, me parece que hay un poco de intolerancia por parte de Gonzalo al situar el asunto de manera dicotómica, pues no estoy hablando por Hernando ni tampoco estoy defendiendo la tradición reaccionaria, sino haciendo una crítica del liberalismo de izquierda a partir de sus críticas a esta. Es decir, una crítica de la crítica. Por lo tanto, cabe resaltar que las críticas hechas aquí son las de este humilde servidor, mas no las de alguno de los principales contendores del debate como tampoco, necesariamente, la defensa de alguna de las respectivas tradiciones e ideologías políticas que ambos defienden.

En tercer lugar me parece muy bien que Gonzalo Gamio haya aclarado el incidente en el cual dijo que NUNCA votaría por un militar, al referirse a Humala, pero admitiendo que sí votó por Giampetri (con acusaciones a los DDHH comprobadas, a diferencia del primero) para vicepresidente al votar por Alan García, al que llama el "mal menor con mucha tristeza" (¿?). Efectivamente, en esa ocasión nos aclaró a todos que no tenía ningún problema con aquellos militares que se suscribían al respeto de la democracia, sus instituciones, sus valores, etc. No obstante, mi comentario de este incidente surgía a partir de una EJEMPLIFICACIÓN de cómo nuestros valores y posturas ideológicas-políticas nos juegan malas pasadas al llenarnos de PREJUICIOS y valores distintos que no nos permiten RECONOCER y DIALOGAR con el otro (como la afirmación general sobre los militares y el autoritarismo). Lo cual, como mencioné, me parece razonable, mas no racional desde una perspectiva ética, si es que uno toma en cuenta las críticas de Mc Intyre al liberalismo político -es decir, el ejemplo surgía a raíz de las críticas de este autor y no como una forma de descalificar a Gonzalo Gamio de manera “ad hominem”.

Haciendo estas aclaraciones previas y agradeciendo nuevamente la amabilidad de Gonzalo Gamio por haberme respondido en 4 posts consecutivos (me llamó la atención el por qué no en uno solo) quiero empezar respondiendo sus críticas sobre el Estado y la excepción, dejando así los temas de la tolerancia, la dignidad, el liberalismo, los griegos, etc., para alguna otra ocasión (por lo cual tampoco me detendré en explicar conceptos como “el estado de excepción” para Schmitt, pues los especialistas ya han explicado muy bien todo esto). Además, por supuesto, agradezco y saludo las recomendaciones de lecturas que se me han hecho, lo cual para mí es motivador en mi afán de CRÍTICA en los temas de este sano y alturado debate.

Sobre el Estado, la "excepción" y la realidad empírica:

Hace mucho tiempo hice un trabajo que exploraba los momentos en los cuales la democracia se quiebra, para lo cual trabajé los textos de Samuel Huntington y Juan Linz para analizar el golpe militar en Chile de 1973, en el cual resalto sobretodo la importancia de los temas del orden con eficacia en las situaciones extremas para las democracias liberales parlamentarias y los peligros que se corren si es que no se responden a estas:

http://chicobilly.blogspot.com/2007/07/el-orden-poltico-y-el-quiebre-de-la.html

Gonzalo Gamio ha respondido a varias de mis críticas, entre las cuales, principalmente, argumenté sobre la necesidad de situar el debate entre los liberales de izquierda y el pensamiento reaccionario en los casos extremos, como son las guerras civiles, los golpes de estado, las revoluciones, etc. Esto justamente porque es aquí en donde encuentro realmente el terreno desde el cual razona el pensamiento reaccionario, en el cual el Estado está al borde del colapso. Por esta razón creí que "pensando desde los extremos" es en donde el liberalismo político podría situarse en el mismo nivel de razonamiento del pensamiento reaccionario, para así contestar de manera más eficaz y directa sus postulados e ideas políticas, mas no sólo descalificándolo sólo por su coherencia lógica, filosófica, ética, etc., que apela constantemente a las ideas de libertad, tolerancia, igualdad, etc (como es que se ha venido haciendo en las distintas reacciones críticas a las ideas de Eduardo Hernando Nieto). Así, mis críticas a las críticas del liberalismo de izquierda se centran en que este no se plantea en las situaciones caóticas, por lo cual sus respuestas a los casos extremos concretos y empíricos no son del todo claras, sino más bien filosóficas y éticas, descuidando así la parte política.

En resumidas cuentas, lo que trato de decir con todo esto es que el liberalismo de izquierda tiene que pensar desde los extremos para proponer las salidas políticas eficaces a las demandas de orden en estas circunstancias extremas y no sólo filosofar sobre los contenidos éticos o lógicos de estas respuestas –que no estoy despreciando en absoluto. Es de esta manera, pensado desde los extremos, que podemos traducir el debate entre el liberalismo político y el pensamiento reaccionario en casos concretos y empíricos extremos de crisis como son el autogolpe de 1992 en el Perú, el golpe de 1973 en Chile, etc. En esto me parece que fallan tanto Gonzalo Gamio como Eduardo Hernando Nieto en su debate que parece que aún no encuentra hilos comunes, pues no colocan sus ideas a la luz de los sucesos históricos y políticos concretos, por lo cual se apela constantemente al “emotivismo” político. Partiendo de esta lógica, quiero responder una réplica que me ha hecho Gonzalo Gamio:

"El problema con los reaccionarios es que confunden la excepción con la regla en un doble nivel: a) bajo el Estado de excepción se suspenden las garantías, NO LOS DERECHOS. Esa es una distinción que no has señalado; b) El Estado de excepción es eso, extraordinario, bajo determinadas circunstancias DEBATIBLES (¿Era necesario el autogolpe de Fujimori para pacificar el país? ¿Crees que sí?)".

El comentario de Gonzalo es acertado y la verdad es que no lo comenté porque recuerdo haber tenido la oportunidad de conversarlo con él personalmente, en el que hemos estado de acuerdo sobre estos puntos. Sin embargo, me parece que incluso así uno podría criticar estas ideas, como también las de Eduardo Hernando, en tres niveles:

a) El Estado, la “excepción” como crisis extrema y la comunidad política: Si nos situamos en un caso extremo como la guerra civil o la crisis política, económica y social ¿cómo se autoconserva el Estado (considerando que es este el que tiene el monopolio legítimo del uso de la violencia)? En el caso de Schmitt, como bien han señalado tanto Gamio como Caviglia, se trata de que el Estado se sitúa por encima de los individuos que protege al apelar al "decisionismo soberano" que Maquiavelo, Hobbes, Bodino, De Maistre y Donoso defendían frente a las crisis. Lo cual, evidentemente, es criticable porque se está situando a la excepción como norma, lo cual para Schmitt es muestra fehaciente del poder soberano del Estado, cuando, supuestamente, debería ser un momento transitorio frente a la urgencia con la Dictadura Comisarial al estilo de Julio César y no una Dictadura Soberana. Debo agregar que estoy de acuerdo con esta importante distinción que Eduardo Hernando hace entre estos dos regímenes políticos en el pensamiento de Carl Schmitt, más aún si comparamos las diferencias entre Teología Política y sus demás libros; sin embargo, igual habría que preguntarse por el límite entre uno y otro en la práctica política concreta.

En las distintas respuestas y críticas sobre la Dictadura como respuesta a la situación extrema o “excepcional” que defiende el pensamiento reaccionario, puede verse que una preocupación del liberalismo de izquierda es que el Estado abuse de su poder y aplaste los derechos “inalienables” de las personas integrantes de su comunidad política. No obstante, creo que una crítica sugerente sobre el tema de las garantías y los derechos en estos momentos puede leerse desde lo que Max Weber menciona en "Economía y Sociedad" sobre la Comunidad Política, en el que es la seriedad de disponer de la vida de sus integrantes con la muerte lo que le da integridad a esta frente a las amenazas tanto internas como externas, ya que la comunidad política “se ha apoderado siempre –cuando debía o podía- del poder para salvaguardar los intereses de sus miembros” (Weber, 2005 p. 664):

“… la comunidad política forma parte de aquellas agrupaciones cuya acción comunitaria supone, por lo menos normalmente, la presión destinada a amenazar y aniquilar la vida y la libertad de movimientos tanto de los extranjeros como de los partícipes. Es la seriedad de la muerte la que aquí se introduce con el interés de proteger los intereses de la comunidad. Tal circunstancia introduce en la comunidad política su pathos específico” (Ídem, 662)”.

No mal interpretemos esta afirmación, pues a lo que parece estar apuntando es que el Estado puede obligar a que los miembros de su comunidad política expongan y arriesguen su vida para defenderlo, como parece ser evidentemente, casi por definición, el caso de las Fuerzas Armadas. Cuando un Estado manda a sus fuerzas militares lo que está diciendo, interpretando a Weber, es que así como el Estado GARANTIZA la vida y los DERECHOS de sus integrantes con la violencia y la coacción física, así mismo te PUEDE QUITAR estos cuando quiere evitar su colapso al mandarte a la guerra a morir.

Esto me parece claro no sólo en las dictaduras, sino también en las democracias liberales parlamentarias, más aún si leemos la historia de la segunda guerra mundial en donde uno de los defensores máximos de la democracia liberal como fue Winston Churchill, sólo por dar un ejemplo, no dudó en ordenar al comandante Montgomery a destruir todos los panzers de Edwin Rommel al norte de África en la batalla de Alamein para contrarrestar el bombardeo nazi sobre Londres -aparte de invadir varios países en principio soberanos como Egipto. Poniendo las cosas así creo que tanto Weber como muchos de nosotros no podríamos imaginar que las FFAA digan "el Estado no puede obligarme a lo que yo no quiero" cuando la misma sociedad está al borde del colapso y en guerra, en donde la seriedad de la muerte, la violencia y la coacción física son parte de la dinámica sociológica de la comunidad política.

Esto último me lleva a criticar la idea de que el orden está fundado en la lógica teológica del orden cósmico o jerárquico como argumenta Eduardo Hernando en su libro “Pensando peligrosamente”. Más bien me parece que nos colocamos en el caso extremo para ver los presupuestos y las críticas que pueden desembocar de estos hechos empíricos concretos e históricos. Obviamente el liberalismo de izquierda no estaría de acuerdo con estas afirmaciones que se deducen de los escritos de Max Weber, pero si es que pensamos desde el caso extremo como la guerra y el colapso del Estado, pues entonces habría que preguntarnos cómo se defenderían los derechos y las garantías sin Estado siendo este mismo el que hace que estos se mantengan y se preserven. Si el Estado, desde una perspectiva sociológica, tiene en la coacción física, la violencia y la seriedad de la muerte los medios políticos por los cuales defiende los derechos “inalienables” entonces ¿cómo esperamos que estos se preserven sin la existencia del Estado y sus medios militares? Los derechos se hacen concretos y reales con la acción social de los individuos y las decisiones políticas del Estado, no con la filosofía o las ideas por sí mismas.

Esta pregunta se la hacía Maquiavelo al ver la crisis y el declive de las ciudades-repúblicas italianas del Regnum Italicum de fines del s. XV, por lo cual frente a esto apostó en El Príncipe por las decisiones políticas eficaces para mantener el orden y la unidad de la comunidad política. De igual manera, Hobbes también entendía que la guerra civil y el caos social en la Inglaterra del s. XVI no era algo deseable, por lo cual también veía en el Leviatán la salida más eficaz y racional. Pregunto: ¿Es realmente así?

A diferencia del pensamiento reaccionario, que plantea la imposibilidad de respuesta posible de la democracia liberal parlamentaria frente a estas situaciones críticas, como sugieren Hobbes en Behemoth y Schmitt en Sobre el Parlamentarismo, la pregunta central que intentaba lanzarle a Gonzalo Gamio era ¿cómo una democracia liberal se presenta como medio eficaz y necesario para mantener el orden frente a estas circunstancias? Ese es el punto fundamental de toda mi crítica a la crítica que el liberalismo de izquierda le hace al pensamiento reaccionario. En el plano empírico han habido crisis que la democracia liberal sí ha podido controlar con su institucionalidad, pero a pesar de esto considero que es un RETO y una pregunta que el liberalismo político de izquierda no se plantea a sí mismo porque no piensa desde el caso extremo, como sí lo hacen el marxismo y el pensamiento reaccionario al ponerse en el caso de las revoluciones, guerras, golpes de Estado, polarizaciones, etc.

Aunque no sólo esto, sino también el hecho de que en los casos empíricos se ve que es la ineficacia e ineficiencia política de la democracia liberal parlamentaria, mas no su coherencia filosófica-ética, frente a los momentos caóticos lo que hace que los medios autoritarios y dictatoriales se presenten como el medio único y necesario frente a los momentos caóticos, por lo cual el tema del orden con eficacia frente a las crisis es FUNDAMENTAL para las democracias liberales parlamentarias y más aún para el "liberalismo de izquierda". Ese es el segundo nivel de mi crítica.

b) La importancia de los temas del orden y la insuficiencia de las críticas del liberalismo de izquierda: Por todo lo mencionado anteriormente queda claro que los temas del orden con eficacia frente a las crisis no sólo son fundamentales para las democracias liberales parlamentarias, en donde la respuesta política se hace necesaria. El caso extremo como “el estado excepción” nos ayuda a criticar y deducir situaciones que normalmente no podríamos pensar. No obstante, Alessandro Caviglia ha relacionado directamente el “estado de excepción” con los campos de exterminio, lo cual me parece que es criticable en varios sentidos:

“La figura del “estado de excepción” representa el poder del Estado para hacer lo que “considere necesario” con una población determinada con a fin de “salvar” a la nación y hacer prevalecer la Razón de Estado. Si bien es una figura jurídica antigua, en la modernidad cobra mayor presencia gracias a teóricos conservadores como Donoso Cortés y Carl Schmitt. El golpe militar (Chile y Argentina), el golpe cívico-militar (Perú) son formas de “estado de excepción”. El campo de concentración es su forma más extrema”.

http://alessandrocaviglia.blogspot.com/2008/01/post-sobre-la-polmica-gamio-hernando.html

Es imposible negar los excesos y atropellos que de manera injusta, no fatalista, se han producido contra las víctimas de la razón de Estado. No obstante, la afirmación de Caviglia supone que la importancia de salvar a la comunidad política y la importancia del orden con eficacia desembocarán indefectiblemente en nazismo, por lo cual tiene que ser descartado o dejado de lado como problema fundamental. Esto no podría ser así. Además, como hemos visto en Max Weber, la figura de la seriedad de la muerte, la violencia y la coacción física es por definición la característica de las FFAA de un Estado que defiende su comunidad política. Cuando Caviglia hace referencia a los campos de concentración inmediatamente pienso en la “Lista de Schindler” y creo que, así como los argumentos del liberalismo político, busca apelar al “emotivismo” del sufrimiento y el dolor humano. Esto me parece totalmente válido y estoy de acuerdo con el desprecio de estas acciones, pero me parece que no se pone, una vez más, en el caso extremo que es la guerra.

El argumento tanto de Gamio como de Caviglia me parece criticable porque cuando se menciona este episodio de la segunda guerra mundial inmediatamente se me viene en mente también la imagen de los soldados que obligados por sus Estados, para defender su comunidad política o sus intereses imperiales, son enviados directamente a la muerte o al viaje sin retorno a casa con sus familias. Esto suena horrible, terrible e incorrecto, pero en el plano empírico y concreto de las situaciones extremas como las guerras es una realidad. De esta manera, sea una democracia liberal parlamentaria o una dictadura nazi, al momento de la guerra externa o civil el Estado dispone de la vida de los miembros de su comunidad, que incluso Max Weber afirmaría que es en esta seriedad de la muerte donde aparece la “conciencia de la nacionalidad”.

Una vez Gonzalo Gamio me dijo que uno debe ponerse del lado de los que “más sufren”, pero sinceramente creo que las víctimas de la razón de Estado son tanto los que sufren los abusos de su poder cuando aplastan sus derechos inalienables y también los que son obligados a defender estos con la muerte (como es el caso de las FFAA). El sufrimiento y el dolor, entonces, van tanto como para los que sufren los abusos del Estado como los que defienden a este de los otros Estados para preservar los derechos “inalienables” en la acción social y política.


No quiero que se mal interprete estas afirmaciones que hago, pues lo quiero decir con todo esto es que el tema del orden con eficacia para preservar al Estado y la comunidad política frente a la situación extrema sigue siendo fundamental a pesar de que seamos conscientes del sufrimiento y el dolor humano. Su importancia, entonces, no debe ser menospreciada por el liberalismo de izquierda, pues como dijo Samuel Huntington hace más de 40 años en su libro El orden político en las sociedades en cambio, “puede haber orden sin libertad, pero no libertad sin orden”.

Espero que mis críticas sean entendidas desde esta perspectiva y no desde una defensa o apología del nazismo, la dictadura o el pensamiento reaccionario, como parecen sugerir constantemente los defensores del liberalismo político de izquierda. De tomarlo de esta manera empezaría a creer que en realidad son ellos los más devotos a la lógica del amigo-enemigo de Schmitt al situar las cosas de manera dicotómica, sin dejar espacio a la crítica.


c) El autogolpe de 1992 a la luz de esta discusión sobre el orden político frente a la crisis: Gonzalo Gamio me ha preguntado si es que era necesario el autogolpe de Estado de 1992. La verdad es que creo que la pregunta está mal planteada, pues esta debería ser así: ¿Por qué se llegó a una situación tal que los peruanos dejamos de creer en la vía democrática liberal parlamentaria como medio para pacificar el país? En un contexto de hiperinflación, guerra interna con Sendero Luminoso, conflictos con el parlamento entre el gobierno y la oposición, decepción de la ciudadanía, etc., me parece que la respuesta es muy bien expuesta en un párrafo del mismo informe final de la CVR:

“El respaldo al golpe de Fujimori a la par que el rechazo a las posiciones principistas de las fuerzas políticas de oposición debe leerse dentro de este contexto de crisis extrema, en el que era comprensible que la población estuviese a favor de soluciones drásticas. Este escenario tremendo hizo aceptable en la opinión pública la idea de una «mano dura» eficaz como necesaria, incluso por encima del Estado de derecho y del respeto a los derechos ciudadanos elementales. Fujimori había conseguido banalizar la violencia. La mayoría de la población no estaba dispuesta a arriesgar en defensa de principios éticos y legales el poco bienestar particular que le quedaba en medio de la crisis. A ello hay que añadir la recuperación económica que se empezó a sentir desde fines de 1991 y que, en los primeros meses de 1992 antes del golpe, ya era evidente. La aprobación presidencial, desgastada hasta poco antes, empezaría a aumentar desde septiembre de 1991, dando un gran salto hacia arriba a propósito del golpe. La imagen de eficacia se empezaría a fortalecer y el régimen recogería una importante base social de respaldo” (CVR. Cap. 2.3. Fujimori y la década de los noventa, p. 91-92).

Le pregunto a Gonzalo Gamio y a Alessandro Caviglia: Si la democracia liberal parlamentaria no se presenta como medio eficaz para lograr el orden frente a las crisis que vivíamos a inicios de la década de 1990 ¿cómo quieren que la gente siga respaldando a la democracia liberal? Por esta razón, creo que en los casos extremos y de crisis no es la filosofía y la ética lo fundamental, sino las respuestas y las decisiones políticas concretas para resolver este problema concreto para la población. Una vez un profesor me dijo que el tema del autogolpe tenía que ver más con una lealtad al régimen democrático, pero entonces ¿cómo se explicaría que hasta los mismos demócratas apoyaran las medidas de urgencia? Creo que un poco de autocrítica vendría bien sobre estos temas y estas circunstancias, pues, como repito, no está en la coherencia filosófica-ética ni en la disminución del dolor o el sufrimiento las críticas a estas medidas como el autogolpe, sino en la defensa de las respuestas concretas que la democracia liberal y el liberalismo de izquierda tienen que plantear de manera concreta frente a estos momentos.

Quisiera concluir repitiendo que he mencionado muchos de los temas aquí de manera muy general y poco rigurosa sin profundizar mucho y evitando al máximo las citas porque estoy más interesado en las reacciones y las críticas –además que este post se hubiera vuelto terriblemente largo. No creo tener la verdad absoluta ni nada por el estilo pues soy novato en estos temas y mis puntos de vista PUEDEN IR CAMBIANDO A TRAVÉS DEL TIEMPO, sólo he expuesto de manera un poco larga algunas de las reflexiones que me han surgido de este importante debate entre el profesor Gonzalo Gamio y Eduardo Hernando Nieto sobre el tema del Estado y la excepción recalcando la importancia del orden frente a las situaciones extremas y llamando la atención sobre el colocar las ideas a la luz de hechos concretos históricos, empíricos y reales -en los cuales tampoco decidí profundizar. Les agradezco por tomarse la molestia de leer este blog que había abandonado por distintos motivos. Muchas gracias.

Comentarios

Gonzalo Gamio ha dicho que…
Muy bien, Carlos. Muy interesante post. Dame un poco de tiempo - ahora estoy en mil cosas - para plantearte mis propias ideas sobre el tema.

Saludos,
Gonzalo.
Alessandro Caviglia Marconi ha dicho que…
Estimado Sr.,

Si le parece excesiva la asociación que hice entre la teoría reaccionaria del estado de excepción y el campo de concentración, no debe acusarme solamente a mí, sino a un conjunto de filósofos políticos y politólogos que señalan exactamente lo mismo. Vea por ejemplo los textos del filósofo italiano Giorgio Agamben, especialmente "estado de excepción", "lo que queda de Auschwitz" y "medios sin fin".

En ningún momento pensé en "La lista de Schindler" al momento de elaborar mi post, sino en la teoría política y en la filosofía política.

En los próximos días estaré terminando un post dedicado al tema del estado de excepción. Ciertamente tomaré en cuenta sus observaciones al respecto. Espero, con ello, colaborar al esclarecimiento del tema.

Saludos cordiales.
Anónimo ha dicho que…
que mostro tu posteada, aqui te mando una que yo hice

http://faltoson.blogspot.com/2008/01/una-merecida-golpiza-al-primognito-sobn_13.html

solo por humor.
Saludos
Faltoso
karinam ha dicho que…
Jei Carlosperez! que gusto encontrarte en la blogósfera!! Qué ha sido de tu vida?? Cómo va todo??

Lamento no poder comentar sobre este post porque no he seguido de cerca el debate, aunque lo he ojeado en varios blogs... veo que estas bien metido en el tema!

Bueno, mucha suerte!!!!
Alessandro Caviglia Marconi ha dicho que…
Carlos,

He publicado en mi blog un post sobre el estado de excepción, a fin de contribuir en el debate.

Alessandro Caviglia.
Anónimo ha dicho que…
bien dicho, prepare otro articulo mas academico.

http://faltoson.blogspot.com/2008/01/en-batida-cae-recua-de-terrrucos-pberes.html

saludos
Víctor Samuel Rivera ha dicho que…
Soy muy torpe en el mundo tecnológico. Entré hace una hora al internet para buscar un artículo tuyo aludido aquí, y me encuentro con esta salida. Estoy sinceramente impresionado de la pertinencia, la finura, la sin más admirable fluidez en el manejo de los conceptos de este trabajo. No digo que´esté de acuerdo, por cierto.

Lo tuyo se trata de un talento escaso entre los filósofos, en parte porque suelen ser poco hábiles en el procesamiento de la información social. Lo ves en los analistas que siempre te dicen que va a ganar Obama, aunque en el fondo deben saber ya que en principio va a ganar Macain, o que en Irak había bombas atómicas, aunque todos sabíamos que no había nada. No es su culpa. Los teóricos de la filosofía política 1. suelen carecer del aparato profesional de las ciencias sociales, 2. o carecer de las herramientas de aplicación específica de los conceptos, o 3. bien se dejan arrastrar por sus banderas ideológicas, en este caso, 4. la situación se agrava cuando hay de por medio el problema del paradigma epistemológico para la interpretación de los hechos políticos, que en este caso peculiar adopta por su naturaleza un sentido "moral", que fácilmente deviene en ideología. Cuando esto sucede, a veces ocurre de manera insensible. Tu trabajo es tan bueno, que sólo me lo explico porque NO eres filósofo. Debo agregar que tus apreciaciones sobre MaIntyre, Rorty, Schmitt, etc. implican un gran conocimiento, que muchos de los filósofos sueltos por ahí a veces no tienen.

Deseo decirte, estimado Carlos, que me felicito de la suerte grandísima de haberte conocido de esta manera, a través de tu talento. Antesde cerrar: Particularmente lo que afirmas sobre Fujimori y el autogolpe de 1992 es una autérntica apreciación política, en el sentido RACIONAL de un diagnóstico efectivo de una realidad social determinada, algo que los ansalistas casi nunca hacen, comporometidos como están, ahora con los "Derechos Humanos" liberales, antes con la lucha universal del proletariado, y más antes por la lucha contra la superstición. Nunca se han percatado de que sus diversas agendas a lo largo de los últimos 200 años de la revolución son contradictorias.
Víctor Samuel Rivera ha dicho que…
Una cosa más.
Para "el Faltoso"


Deseo que me escriba el faltoso, cuyos comentarios simpáticos me llaman la atención. En este mundo liberal es importante ser faltoso. Están a punto de destruir la Tierra!

Mi correo emperadorreinante@hotmail.com
Gonzalo Gamio ha dicho que…
Estimado Carlos:

Algo escribí sobre este tema en:

http://gonzalogamio.blogspot.com/2008/01/apuntes-sobre-el-estado-de-excepcin.html


Un abrazo,
Gonzalo.

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