¿QUÉ VIDA BUENA?
Carlos Eduardo Pérez Crespo
Hace mucho tiempo no me animaba a polemizar. Entre otras cosas por falta de tiempo, de ganas y de paciencia. Pues bien, ha llegado el momento de "tabanear" un poco. Ricardo Milla ha publicado un interesante post titulado El Estado y la vida Buena. La discusión que abre es sumamente importante y polémica, pues la pregunta de fondo es: ¿debe el Estado promover formas de "vida buena" (en el sentido de las prácticas ético-políticos del individuo y de la sociedad)? La respuesta del autor es un tanto ambigua:
Creo que un Estado no puede decir cuál es "la" forma de vida buena a la que deben suscribir todos los ciudadanos, eso sería algo despótico. Pero el Estado tampoco puede ser "neutral" ante algunas formas de vida buena.
Después, el autor le critica al Estado liberal el promover una pluralidad de formas de vida, lo cual para él desemboca, indefectiblemente, en el nihilismo. Como era de esperarse, las afirmaciones de Ricardo Milla han despertado respuestas en ambos bandos detrás de la orilla: los defensores de la democracia liberal mencionan que es despótico que el Estado promueva formas de vida buena; mientras que los críticos afirman que el que no se haga esto banaliza ciertas prácticas "buenas en sí" (como las ceremonias católicas, por ejemplo). Pues bien, ¿qué hay en el fondo de todo este asunto? En mi opinión, distintas formas ideológicas de entender "la vida buena". Empezemos señalando sólo algunos puntos claves que muestran el entrampamiento de la discusión.
En primer lugar, un problema es que no se distingue entre la "vida buena" en el sentido privado y en el sentido público. Para los liberales, como para el liberalismo de Locke, Montesquieu y Mill, el Estado no puede decir qué cosa es lo que deben hacer los individuos en su vida privada, pues sería un atropello de sus derechos fundamentales: vida, libertad y propiedad. Pero para los críticos esto causaría algo "malo": que si un individuo decide participar en una orgía o suicidarse, pues se está cayendo en una perversión de lo que debería ser "la" vida buena en sí. Sin embargo, esta última posición no distingue lo público y lo privado. Pongamos un ejemplo: el ateísmo.
La creencia religiosa era un asunto público en los tiempos de la inquisición. Si se era hereje se estaba atentando contra la "vida buena" a secas: pues significaba la destrucción de la comunidad católica. Pero hoy, donde la tecnología y la modernidad han triunfado (duela a quien le duela) y donde el retorno al Antiguo régimen es imposible (ni si quiera cabalgando un Tigre), ¿debe un inquisidor hacerme católico? ¿debería, acaso, prohibirme de leer ciertas cosas "paganas" en mi cuarto (me imagino a Rousseau, Marx o Lenin, por si acaso; no a la revista Playboy)? La ética liberal ha respondido muy claro sobre este punto: si en la esfera privada no atento contra las leyes del Estado y la "ética pública", pues no hay ningún problema. Pero esto también lleva a algunos problemas que los críticos sí han sabido ubicar.
Los defensores del liberalismo dicen no. El Estado no, el Estado nunca y el Estado jamás. Sin embargo, no parecen molestarse cuando el Estado promueve formas de "vida buena" públicas que, en su concepción ética, no tienen nada de reprochables. Y no hablo de la prohibición del Partido Nazi en Alemania o de no usar símbolos religiosos en Francia. No. Hablo, por sólo dar un ejemplo, de que el Estado promueva y se reafirme en no aceptar la eutanasia, el aborto o (en algunos casos, no en el peruano) la pena capital. Hemos visto en los recientes días cómo el gobierno italiano se inmiscuyó públicamente para no permitir la eutanasia de una de sus ciudadanas. El Estado dijo no, y los sectores más católicos también. ¿Los defensores del liberalismo dijeron sí? Pues, no.
Entonces, para concluir y dejarlo aquí sólo por un momento, ¿cuándo realmente los liberales y sus críticos defienden o no defienden formas de vida buena? La impresión que tengo, por lo menos ahora, es la siguiente: "está bien, discrepemos sobre la "vida buena" desde el Estado o desde el individuo y sus derechos; pero por favor, no peleemos más sobre las formas de vida buena del catolicismo".
Volvamos a leer a Rousseau y Marx.


Comentarios
El estado liberal debe regular las prácticas y dejar al individuo que opte por una u otra alternativa. Es deber del estado darle un abanico de posibilidades (a través de regulaciones de acuerdo al contexto) al individuo para que este, en su esfera privada, la haga efetiva sin atentar la ética pública (caso de eutanasia y aborto, por ejemplo, como ocurre en algunos estados de EE.UU).
No es, pues, cierto, que los liberales se detengan en su afán de darle la máxima autonomía al individuo cuando se trata de temas vinculados al catolicismo. El que piense así no es un verdadero liberal.
Saludos
Gracias por tu mensaje. No entiendo muy bien por qué argumentas que la eutanasia o el aborto son parte de una "ética pública" en un Estado liberal. Y no porque no entienda el contenido, lo digo por el argumento.
Mencionas que en la ética liberal uno tiene la capacidad de elegir de acuerdo a los contextos. Pero yo no veo que enel Estado liberal se pueda elegir el aborto para niñas víctimas de violación sexual; ni tampoco la eutanasia para personas en "estado terminal". No entiendo por qué desde una perspectiva, supuestamente, LAICA un Estado liberal crea que esto atenta contra la "ética pública". ¿Qué ética para empezar? Parece que fuera la ética católica, ¿no es así?
Saludos,
Carlos Eduardo Pérez Crespo.
1. Hay un error en la lectura (o quizá lo redacté mal): no me refiero a que la euntasia y el aborto formen parte de la ética pública ("Es deber del estado darle un abanico de posibilidades (a través de regulaciones de acuerdo al contexto) al individuo para que este, en su esfera privada, la haga efetiva sin atentar la ética pública")
2. El estado liberal debe garantizar que el individuo pueda ejercer su libertad a plenitud brindándole las alternativas a través de diferentes regulaciones para ejercerla pero que no vayan en contra de los derechos fundamentales.
3. A través de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se puede legalizar el aborto y la eutanacia, con variantes y de acuerdo al contexto. La Declaración Universla no es católica, es laica, y desde perspectiva se establecen los límites. No es que el estado liberal pueda hacer lo que quiera por el simple hecho de ser laico. Tampoco que el estado que no permita el aborto en niñas víctima de violación sexual o eutanasia en pacientes terminales se valga de la ética católica para hacerlo. Repito, los "máximos y mínimos" establecidos, en este ejemplo, por la Declaración Universal no es medido por una ética católica sino laica.
3. Teniendo esa base, es que los estados liberales optan por regular, repito nuevamente, con variantes y de acuerdo al contexto, con más o menos discrecionalidad. Como en el caso del aborto y la eutanasia (el primero se encuentra permitido en varios países, con diferencias; el segundo solo en su variante pasiva).
EE.UU (algunos estados)
Brasil
México
Puerto Rico
Cuba
Colombia
etc
¿En cuantos de ellos la iglesia católica es la que tiene más adeptos? Creo que en la mayoría.
Saludos
Gracias nuevamente por tus comentarios. Con la aclaración hecha me queda más claro tu argumento.
No obstante, habría que recalcar que en los países que mencionas la Iglesia Católica tiene una posición muy clara al respecto, que es la de no aceptar la eutanasia y el aborto. Eso es diferente al número de católicos por país. Pero, efectivamente, un estado "laico", en teoría, puede permitir que la eutanasia y el aborto sean legales, le guste o no a la Iglesia. En eso estamos de acuerdo.
saludos,
Carlos Eduardo Pérez Crespo
Creo que en tu post confundes los temas de "vida buena" - fines últimos de la vida - con asuntos de justicia - derechos y libertades básicas -. Creo que el tema del aborto y la eutanasia pueden abordarse en este segundo nivel (la discusión en torno al aborto y la eutanasia no ha concluido, evidentemente). Me quedo con los primeros párrafos de tu post.
Un abrazo,
Gonzalo.
P.D: Hemos quedado para el próximo miércoles en lo de Taylor.
Es cierto, la "vida buena" abarca una complejidad mayor a las de las libertades y principios básicos de justicia. Pero OJO, que no las exluyen en absoluto.
Así que creo que aún así el discutir sobre dichos temas sí es relevante.
un cordial saludo,
Carlos P.
PD: Gracias por el dato de Taylor.
PD2: Sabía que te gustarían más los primeros párrafos, jejejeje.
Creo que mi post no debe sacarse de su contexto, es decir, de la discusión a partir de un artículo sobre la "vida buena". En ese sentido, yo a) no quiero demostrar el catolicismo de la ética liberal (que en realidad sí creo que la tiene, pero ese no es el tema) y b) tampoco demostrar a partir del caso italiano que el Estado liberal interviene cuando le da la gana; pues como puse en el post: es UN ejemplo, no UNA EVIDENCIA.
saludos cordiales,
Carlos P.
La expansión de libertades se realiza a través de una regulación. ¿Quién realiza la regulación? El parlamento o gobierno, dependiendo de la forma de gobierno.
¿Es la ética católica un límite para la expansión de libertades? Puede ser, pero no nesariamente ni en todos los casos.
La pregunta es: ¿Cómo hacer para expandir las libertades?
Saludos
La distinción entre una esfera pública y una privada no es, como temo tú sostienes, una cuestión ideológica. Es una cuestión conceptula relativa al rol de la moralidad en el pensamiento de las sociedades humanas. Sinceramente me parece que reproduces lugares comunes de los liberales. Eso se demuestra porque tus argumentos son reversibles (o sea, se pueden aplicar para explicar lo contrario, un defecto que es propio de los razonamientos ideológicos; éstos funcionan porque "piden la cuestión").
Por supuesto, comprendo que tú tengas ideas liberales, pero son falsas. Qué le vamos a hacer.
Jejejeje. Bueno, en honor a la verdad sería genial que se diga por qué algún argumento es falso o es verdadero. En general acepto no haber ahondado en la distinción entre lo privado y público, pero tengo que confesar que su crítica me es un tanto esotérica. Un cordial saludo, pues.
Carlos Eduardo Pérez Crespo
PD: Supuestamente era rousseuaniano y ahora soy liberal, ¿en qué quedamos? jejejejeje...
1. La creencia religiosa es un asunto público, pues significa uyn conjunto de prácticas y de creencias que demandan un reconocimiento público. Suponer lo contrario es una falsedad sociológica.
2. "Público" quiere decir "político". En esete sentodo, negar que la religión es algo público es violar los derechos religiosos.
3. Los "derechos religiosos" no son (por si acaso) "derechos humanos", son los derechos que constituyen las prácticas religiosas mismas. Son lo que los liberales llaman a veces "derechos culturales".
4. Lo público "liberal" niega el carácter de justicia que exige el reconocimiento religioso. Es sintomático que no haga lo mismo con los derechos empresariales, comerciales o financieros, que el Estado sí promueve (y que son políticos también, pues son los intereses de los comerciantes).
Está más claro entonces.
Sí, está todo más claro. Pero aún así tengo mis discrepancias. Y no porque no me gusten sus argumentos, sino por las consecuencias que puede tener el que la religión sea algo público, y más aún, político.
Es que en realidad si la religión se vuelve un asunto público, entonces la creencia individual y privada (me parece) también se vuelve un asunto público. Así que veamos: si la institución pública per se (el Estado) se reafirma en que el catolicismo es algo público y político, entonces yo, que soy un hereje con colita de diablito, me vuelvo un enemigo público (hostis en el sentido schmittiano).
¿Y qué se hace con los hostis según la distinción amigo-enemigo? Pues ya lo sabemos, deben ser eliminados. En realidad, yo no encuentro ni en Schmitt algo que diga que el catolicismo o la religión deban ser algo público. Lo público tanto para Donoso como para Schmitt es el Estado, la paz, el orden social, la autoridad, etc. Que yo sea creyente o no, no hace un Estado más soberano que otro. Recordemos lo que dice Schmitt: "soberano es quien decide en el estado de excepción".
saludos,
Carlos Eduardo Pérez Crespo
Interesante post.
1. Mi respuesta es ambigua a propósito. No intenté dar una respuesta "única", sino algunas frases que susciten polémica, por ello la naturaleza misma, incluso, del post. Además es un tema que, personalmente, tengo que masticar más. Mi blog no lo uso como tribuna para predicar "la" verdad. Como filosofía es, a la manera de Aristóteles, discución y, como dice Gilson, un encuentro personal con la verdad... En fin, etc.
2. La distinción esfera pública y privada es algo interesante, algo que ya se venían desde antiguo. Pero es 'ambiguo' en tu post.
3. La religión sí es algo público y por ende político. Porque las prácticas religiosas son públicas y políticas. Incluye a personas que son, por historia y 'naturaleza', políticas. ¿Cómo así dices tú que la religión no es algo público/político? Hay cosas más interesantes que Rousseau, ah! Mira, que la religión sea algo político/público no significa que el Estado te imponga seguir una o cual religión. En el caso de la Iglesia de Roma no se impone que se siga a la religión Cristiana-Católica. La plaza San Pedro es muestra de ello: brazos abiertos tanto para acoger como para dejar ir libremente. Que la religión sea política no significa, ni se sigue, que el Estado la tenga que imponer. De hecho que uno sea ateo, agnóstico o lo que se fuese en tema religioso (sí, ser ateo es un tema religioso) es ya algo público, pues la persona es pública, social, política. No hay que confundir niveles ni dar conclusiones que no se siguen de premisas.
4. ¿Por qué no leer Playboy? Ja, ja, ja...
Saludos,
Ricardo.
Gracias por los comentarios.
Es cierto, las prácticas religiosas son públicas. Y con esto me estoy imaginando eventos como las procesiones, las misas, etc. Pero creo que no debe confundirse la práctica pública con la creencia individual: MI creencia, eso no es algo público, y tampoco político.
Si voy a la procesión del Señor de los Milagros, pues bien, es un acto que el Estado debe reconocer como público. Pero si soy ateo, agnóstico, Damián, poseído, o lo que sea, me parece que no es un asunto que le compete ni al Estado ni a la política, pues este se encarga del gobierno, la paz, la seguridad, etc.
Por eso estoy de acuerdo contigo, en que no debemos sacar conclusiones de las premisas: la religión es pública, sí; pero no por eso un asunto del cual deba ocuparse el Estado (me parece).
La Iglesia a salvar las almas, el Estado a imponer la autoridad.
Saludos cordiales,
Carlos Eduardo Pérez Crespo
PD: Oye cierto, por qué no "leer" Playboy? jajaja...
Saludos.
Decís vos:
"Por eso estoy de acuerdo contigo, en que no debemos sacar conclusiones de las premisas: la religión es pública, sí; pero no por eso un asunto del cual deba ocuparse el Estado (me parece)."
A ver, ¿en qué no estás de acuerdo conmigo? La religión es pública y politica, pero por ello no se sigue que tenga que ser una política de Estado encargarse de la religión o de la salvación de las almas. En verdad concuerdas conmigo. No sé en que parte es que no estás de acuerdo conmigo... o ¿yo no estoy entendiendo bien? ¿cómo es?
Saludos,
Ricardo.
Ps: Bueno, por eso: leer, sólo leer... o tal vez no [sólo].