POR UNA CULTURA DE PAZ: PRONUNCIAMIENTO DE LA PUCP ANTE LA CRISIS DE LA AMAZONÍA

Domingo, 14 de junio del 2009 Frente a los trágicos sucesos ocurridos en Bagua y otras zonas de nuestra Amazonía, que han cobrado la vida de decenas de compatriotas entre población civil y personal de la Policía Nacional del Perú, la Pontificia Universidad Católica del Perú considera que es un deber moral manifestar ante nuestras autoridades políticas, instituciones sociales y la opinión pública en general, lo siguiente:
Los hechos de sangre, muerte y violencia extrema, producidos en días pasados en diversas zonas de nuestra Amazonía, no son sino el resultado de nuestro frustrado propósito de construir un modelo de sociedad inclusivo, donde todos los peruanos, sobre la base de reconocer nuestras diferencias, sepamos respetarnos unos a otros, y erradicar toda forma de discriminación, intolerancia, maniqueísmo e incomprensión, es decir, aspirar a una sociedad fundada en la equidad y donde no existan ciudadanos de segundo o tercer nivel.
La pérdida de vidas no puede quedar impune y existen sin duda responsabilidades individuales por identificar y sancionar con todo el rigor de la ley; pero no podemos quedarnos en ello. Debemos desactivar todo factor que nos haga vulnerables a nuevos brotes de violencia. El significativo número de conflictos sociales, activos o latentes, de los que da cuenta periódica la Defensoría del Pueblo, debe alertarnos y hacernos concientes de la magnitud del problema que tenemos por delante.
A partir de lo expuesto, fiel a su papel de institución educativa con una identidad cimentada en profundos valores cristianos y éticos, y con un claro compromiso con la realidad del país, la Universidad Católica desea manifestar su solidaridad con el dolor de los deudos de todas las personas que han perdido la vida y cumplir con el deber de exhortar a:
1. Insistir en el diálogo intercultural como el mecanismo de acción y procesamiento de conflictos más idóneo, porque recurrir a la violencia y a mecanismos de confrontación terminan afectando los derechos fundamentales de las personas. Se invoca a las partes a decidirse por un diálogo franco y transparente para afrontar con sabiduría estos difíciles momentos.
2. Enfocar nuevamente la atención en la búsqueda de salidas para esta crisis por un camino constructivo, partiendo de las auténticas preocupaciones de las partes, en vez de llevar a cabo acciones que conduzcan a la polarización de la sociedad civil. Para ello, es vital esclarecer conceptos, reconocer y respetar los valores de las comunidades nativas, así como conocer y entender su cosmovisión y lógica de actuación.
3. Desarrollar una actuación escrupulosamente centrada en los valores democráticos y el reconocimiento del Perú como un país pluricultural y multilingüe, abordando la situación actual como una oportunidad para reorientar las fuerzas de la sociedad hacia la construcción de un país justo, equitativo y de oportunidades para todos.
4. Respetar los pactos internacionales en materia de derechos humanos, y específicamente en el caso de las comunidades nativas de la Amazonía, el Convenio 169° de la OIT, que es un instrumento que promueve el diálogo entre el gobierno y las comunidades nativas, con la finalidad de superar la situación de pobreza, reconociendo su derecho a decidir sus propias prioridades en lo que atañe a su proceso de desarrollo, a respetar el derecho de propiedad y de posesión sobre las tierras que tradicionalmente ocupan. El gobierno no solo debe consultar previamente, sino además tomar medidas concertadas que sean necesarias para determinar las tierras que los pueblos ocupan tradicionalmente y garantizar efectivamente sus derechos de propiedad y posesión.
5. Establecer mecanismos eficaces y oportunos de prevención y gestión de conflictos, evitando que aquellos escalen a niveles de violencia, lo que dificulta un procesamiento apropiado de los mismos.
La Pontificia Universidad Católica del Perú pone a disposición de la sociedad peruana su bagaje académico acumulado en años de estudio e investigación en los temas mencionados y el concurso de sus profesores, investigadores y comunidad universitaria en su conjunto para ser parte en esta tarea en la que el país necesita de todos.
Lima, 14 de junio del 2009
Los hechos de sangre, muerte y violencia extrema, producidos en días pasados en diversas zonas de nuestra Amazonía, no son sino el resultado de nuestro frustrado propósito de construir un modelo de sociedad inclusivo, donde todos los peruanos, sobre la base de reconocer nuestras diferencias, sepamos respetarnos unos a otros, y erradicar toda forma de discriminación, intolerancia, maniqueísmo e incomprensión, es decir, aspirar a una sociedad fundada en la equidad y donde no existan ciudadanos de segundo o tercer nivel.
La pérdida de vidas no puede quedar impune y existen sin duda responsabilidades individuales por identificar y sancionar con todo el rigor de la ley; pero no podemos quedarnos en ello. Debemos desactivar todo factor que nos haga vulnerables a nuevos brotes de violencia. El significativo número de conflictos sociales, activos o latentes, de los que da cuenta periódica la Defensoría del Pueblo, debe alertarnos y hacernos concientes de la magnitud del problema que tenemos por delante.
A partir de lo expuesto, fiel a su papel de institución educativa con una identidad cimentada en profundos valores cristianos y éticos, y con un claro compromiso con la realidad del país, la Universidad Católica desea manifestar su solidaridad con el dolor de los deudos de todas las personas que han perdido la vida y cumplir con el deber de exhortar a:
1. Insistir en el diálogo intercultural como el mecanismo de acción y procesamiento de conflictos más idóneo, porque recurrir a la violencia y a mecanismos de confrontación terminan afectando los derechos fundamentales de las personas. Se invoca a las partes a decidirse por un diálogo franco y transparente para afrontar con sabiduría estos difíciles momentos.
2. Enfocar nuevamente la atención en la búsqueda de salidas para esta crisis por un camino constructivo, partiendo de las auténticas preocupaciones de las partes, en vez de llevar a cabo acciones que conduzcan a la polarización de la sociedad civil. Para ello, es vital esclarecer conceptos, reconocer y respetar los valores de las comunidades nativas, así como conocer y entender su cosmovisión y lógica de actuación.
3. Desarrollar una actuación escrupulosamente centrada en los valores democráticos y el reconocimiento del Perú como un país pluricultural y multilingüe, abordando la situación actual como una oportunidad para reorientar las fuerzas de la sociedad hacia la construcción de un país justo, equitativo y de oportunidades para todos.
4. Respetar los pactos internacionales en materia de derechos humanos, y específicamente en el caso de las comunidades nativas de la Amazonía, el Convenio 169° de la OIT, que es un instrumento que promueve el diálogo entre el gobierno y las comunidades nativas, con la finalidad de superar la situación de pobreza, reconociendo su derecho a decidir sus propias prioridades en lo que atañe a su proceso de desarrollo, a respetar el derecho de propiedad y de posesión sobre las tierras que tradicionalmente ocupan. El gobierno no solo debe consultar previamente, sino además tomar medidas concertadas que sean necesarias para determinar las tierras que los pueblos ocupan tradicionalmente y garantizar efectivamente sus derechos de propiedad y posesión.
5. Establecer mecanismos eficaces y oportunos de prevención y gestión de conflictos, evitando que aquellos escalen a niveles de violencia, lo que dificulta un procesamiento apropiado de los mismos.
La Pontificia Universidad Católica del Perú pone a disposición de la sociedad peruana su bagaje académico acumulado en años de estudio e investigación en los temas mencionados y el concurso de sus profesores, investigadores y comunidad universitaria en su conjunto para ser parte en esta tarea en la que el país necesita de todos.
Lima, 14 de junio del 2009
FUENTE:
http://www.pucp.edu.pe/puntoedu/index.php?option=com_content&task=view&id=1290


Comentarios
no puedo mandar el resto de mi comentario para el post anterior. El Blogger me da un error. Voy a probar más tarde. Saludos,GK.
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(continuación)
¿Cuál es la posición de Schmitt en todo este cuadro?
Personalmente creo que su preocupación sobre Schmitt tenga que ver más con sus interpretaciones, me refiero a ese Schmitt filo-monárquico, "teórico de la dictadura" que tanto gusta (ilegítimamente) ya sea a los teóricos de derecha chilenos, argentinos y peruanos, como a los improvisados tipo el Sr. Salas y Cia. Si pasamos ahora a su pregunta puntual, no creo que sea lícito hablar de un "nacionalismo ético" en Schmitt, sino tal vez de (muy forzadamente) un "Estado ético" en el sentido hegeliano de übergeordnetes Dritte (tercero superior). Sin embargo y a pesar de partir de Hegel, Schmitt no se ocupa directamente de una "eticidad estatal", como sí lo hizo por ejemplo un contemporáneo suyo, Giovanni Gentile en Italia(otro liberal de corte hegeliano, comprometido con el régimen, que intentó desarrollar un liberalismo de Estado como Schmitt).
Digo muy forzadamente porque Schmitt no se ocupa ni siquiera del Estado como objeto central de estudio, sino de su fin y disolución mismo, de su última salvación exquisitamente liberal: la constitución. Por esto cité la "doctrina de la constitución", por su incompatibilidad con cualquier tipo de "nacionalismo ético". Si ud. usa desde hace 25 años ese texto, debería serle mucho más evidente que a mí. No está demás recordar que el mismo "concepto de lo político" parte de la premisa que lo político ha superado completamente la concepción clásica de la estatualidad (Bodin), liberando la conflictualidad en términos polemógenos "laclaunianos", "nacionalismos éticos", "simples" y "preocupantes" incluidos.
De la misma forma, el Nomos es una hipótesis completamente post-estatal que tiene poco que ver con las originarias entidades nacionales en el sentido clásico del término. Estos dos elementos (post-Estado-nación y el Nomos) permiten hacen una lectura liberal sui generis de Schmitt, un liberalismo alemán. El referente alemán-liberal (ojo) de Schmitt es Lorenz von Stein (muy importante). Por esta serie de motivos (1) estatualidad y fin de la misma 2) post-estado nación y 3) teoría de los grandes espacios (Grossraum) veo difícil un "nacionalismo" o una éticidad a partir del mismo en Schmitt.
Tal vez ud. quiere referirse al primer nacionalismo "positivo", dado que Schmitt, sin duda, formó parte de él. Difícil afirma una eticidad nacionalista", sin embargo. Podría hablarse más rigurosamente de una "Deutschlandsbezug", es decir, un referencia explícita a la cuestión alemana (Versailles y Weimar), que era común a todos los frentes en realidad, como ud. bien sabe. En esto podría estar parcialmente de acuerdo con Ud.
Pero veamos qué dice Schmitt como ud. me pide:
En su Glossarium afirma (parafraseo porque no tengo esta fuente conmigo ahora): "la gran tragedia sobre Hitler fue sin duda el mito del soldado desconocido. Está fue la verdadera tragedia alemana" cfr. Carl Schmitt: Glossarium. Aufzeichnungen der Jahre 1947 - 1951.Berlin:D&H, página por confirmar.
Es interesante subrayar en esta crítica de Schmitt el referimiento al mito del "soldado desconocido" puesto que precisamente es el mito-clave que funda el nacionalismo ético y el patriotismo de estos grupos. Puede observar que es ilegítimo que ud. me incluya a Schmitt en este grupo.
(continua)
Hay otro texto clave, me refiero a "Positionen und Begriffen" (1940). Schmitt escribe en el artículo del título "Staatsethik und pluralistischer Staat" (estado ético y estado pluralista), lo siguiente (p.163) : "in soziologischer Konkrentheit bedeutet Unterwerfung des Staates unter ethischen Normen natürlich nichts anderes als Kontrolle und Herrschaft derjenigen Menschen und sozialen Gruppen" (traducido: concretamente, desde un punto de vista sociológico el sometimiento del Estado a normas éticas no es otra cosa que el sometimiento al control y al dominio de determinados hombres y grupos sociales). Podemos notar cómo Schmitt trata todos los movimientos o actores políticos que pretenden alguna forma de eticidad (partidos in primis, ya sea liberales o no), incluida los nacionalismos simples y preocupantes.
Otra fuente biográfica, no por esto menos importante, es el espistolario Ernst Jünger-Carl Schmitt (Kotta, 1999). Cómo ud. sabe Jünguer si participó directamente a la construcción de un "nacionalismo ético" (sobretodo el primer Jünger, cercano a Niekisch). En el espistolario se puede observar las diferencias evidentes entre la ética del "soldado" y la línea de "consejero de estado". Dos éticas completamente distintas (la primera evidentemente nacionalista) pero unidas por un fundamento común, el modelo prusiano de Estado.
mis saludos cordiales,
Giovanni
Geviert-Kreis
dado que termina en este post mi respuesta al Sr. Del Castillo, me permito incluir una última glosa, disculpándome contigo, Carlos, por la nueva intrusión fuera del tema del presente post (por la cuestión técnica, ya sabes). Espero que el Sr. Del Castillo no olvide mi pregunta sobre el "nacionalismo ético".
Tal como me pidió puntualmente el Sr. Del Castillo, quisiera tan sólo citar correctamente e integralmente las palabras de Schmitt sobre el "soldado desconocido" que parafraseé rápidamente y en modo impreciso líneas arriba (mis disculpas). Esta cita la considero importante porque permite comprender la perspectiva de Schmitt sobre el "nacionalismo ético". Schmitt escribe:
Wer ist der wahre Verbrecher, der wahre Urheber des Hitlerismus? Wer hat diese Figur erfunden?... Ich kann es euch sehr genau sagen: Hitler hat sich nicht selbst erfunden. Wir verdanken ihn dem echt demokratischen Gehirn, das die mythische Figur des unbekannten Soldaten des ersten Weltkriegs ausgehckt hat.(Carl Schmitt: Glosarium. Aufzeichnungen der Jahre 1947 - 1951.Berlin:D&H, p. 267).
lo traduzco para uds.:"¿Quién es el verdadero criminal? ¿quién es el verdadero creador del hitlerismo? ¿Quién ha descubierto este personaje?... yo les puedo decir con exactitud: Hitler no se creó de la nada. Se lo debemos al auténtico cerebro democrático que se le ocurrió la figura mítica del soldado desconocido durante la Primera Guerra Mundial"
Interesante es notar cómo Schmitt coloca Hitler y el fenómeno del NS al interior de lo que el llamó proceso del "Estado total", es decir, lo que Huntington llama la "olas" o procesos de democratización (al respecto, se lea nuestro blog). En este proceso de democratización es posible colocar el mito del "soldado desconocido" y los "nacionalismos éticos", sin duda alguna. Esta lectura es sumamente interesante porque coloca a los totalitarismos en el "punto de quiebre máximo" de las mismas revoluciones democráticas. Si observan bien, toda esa completa ontologización culturológica, retórica y deista de lo "social" es un completo producto residual y post-totalitario de esos fenómenos. Ya Ralf Dahrendorf, politólogo alemán recientemente fallecido, introdujo pertinentemente una tesis sumamente contracorriente en los años 70 al respecto, afirmando que alto grado de modernidad y desarrollo de la sociedad alemana de post-guerra (la actual) se debió al acelerado modernismo del NS. En efecto, el NS fue extremamente moderno (un ejemplo paradigmático fue el movimiento artístico Bauhaus filo-NS), siendo un régimen monocrático, centralizado, monopartítico y totalitario. En esto, la China actual podría ser un buen caso de comparación binaria, temporal.
Si la tesis de Schmitt y Dahrendorf son plausibles, sería muy interesante descubrir cómo se convierte todo ese "nacionalismo ético" ultra-democrático (pre-NS, NS y post-NS), luego, en ese chauvinismo civil-religioso, liberal, es decir, en toda esa ética y retórica de la "buena vida", típica de los ideólogos de la Sociedad civil actual. Aquí sí vedría yo con ud., Sr. Del Castillo, una ética "preocupante" para el pensamiento auténticamente pluralista.
mis saludos,
Giovanni
Geviert-Kreis