BREVE COMENTARIO A "TEOLOGÍA POLÍTICA" (NUEVA EDICIÓN DE EDITORIAL TROTTA)

Por: Carlos Eduardo Pérez Crespo
Tengo entre mis manos la nueva edición de Teología Política, editado en el 2009 por la Editorial Trotta. En general es evidente que es una mejor edición que la anterior de la Editorial Struhart de 1998. Además que incluye la Teología Política II, que en español sólo había sido editada por el Fondo de Cultura Económica y que, en mi opinión, no tiene una buena edición ni traducción. La razón por la que me parece interesante la nueva edición de Trotta es que se ha incluido la traducción al español de las citas que Schmitt colocó en francés, alemán y latín en el libro. Lo cual facilita la lectura. Por otra parte, se ha cuidado el sentido jurídico de la discusión en el capítulo 2 -lo cual no hace la edición de 1998-, en el cual se desarrolla la crítica a la Teoría Jurídica de Kelsen. Ahora, ambas son traducción de Javier Francisco Conde, el connotado jurista español. Pero la edición de Trotta está mejor trabajada.
No obstante, el mayor descubrimiento que he podido observar, en una discusión con mis buenos amigos Rafael Campos y Jorge Sánchez, es una lectura republicana de Carl Schmitt. Ha sido la cuarta vez que he leído el libro y, definitivamente, siguiendo la línea de sus libros sobre Catolicismo Romano y Forma Jurídica y La Dictadura, Schmitt parte de la crítica a la modernidad y el planteamiento de la Teología Política en clave romana republicana, no cristiana imperial -esto es muy importante porque estaríamos hablando de una revaloración del derecho objetivo, no del derecho natural. Esto es algo fundamental, porque queda claro, una vez más, que la Teología Política no es posible desde una Teología cristiana que es, evidentemente, a-política.
El libro 4 de Teología Política, sobre la constribución a la filosofía contrarrevolucionaria de De Maistre, Bonald y Donoso, es clave para esta discusión. A propósito de ello, Schmitt ve en estos autores toda una filosofía política de la acción, no pasiva y monarquica como ven nuestros vecinos de La Coalición. Por otra parte, en esta nueva edición queda demasiado claro que Schmitt conocía muy bien la distinción entre ser conservador, monárquico, restaurador y contrarrevolucionario. Él, siguiendo una tradición romana republicana, mas no monárquica restauradora, al parecer estaba más cerca de la teoría jurídica pre-cristiana (en donde sí tiene sentido la discusión sobre la Dictadura Domisarial y la diferenciación entre autorictas y potestas). Seguiré comentando todos estos puntos en otros posts. Por el momento queda establecida la importancia de una nueva discusión en hispanoamérica sobre la obra de Carl Schmitt. Es increíble cómo una nueva edición puede dar paso a toda una nueva interpretación de un autor. Pero esto es muy necesario en un ambiente plagado por etiquetas ideológicas y fetichismos irrelevantes.
La lectura cristiana de Schmitt parece estar más lejos de lo que cree: ¡Schmitt encuentra la Teología Política en Roma republicana!
Sigo comentando pronto.
No obstante, el mayor descubrimiento que he podido observar, en una discusión con mis buenos amigos Rafael Campos y Jorge Sánchez, es una lectura republicana de Carl Schmitt. Ha sido la cuarta vez que he leído el libro y, definitivamente, siguiendo la línea de sus libros sobre Catolicismo Romano y Forma Jurídica y La Dictadura, Schmitt parte de la crítica a la modernidad y el planteamiento de la Teología Política en clave romana republicana, no cristiana imperial -esto es muy importante porque estaríamos hablando de una revaloración del derecho objetivo, no del derecho natural. Esto es algo fundamental, porque queda claro, una vez más, que la Teología Política no es posible desde una Teología cristiana que es, evidentemente, a-política.
El libro 4 de Teología Política, sobre la constribución a la filosofía contrarrevolucionaria de De Maistre, Bonald y Donoso, es clave para esta discusión. A propósito de ello, Schmitt ve en estos autores toda una filosofía política de la acción, no pasiva y monarquica como ven nuestros vecinos de La Coalición. Por otra parte, en esta nueva edición queda demasiado claro que Schmitt conocía muy bien la distinción entre ser conservador, monárquico, restaurador y contrarrevolucionario. Él, siguiendo una tradición romana republicana, mas no monárquica restauradora, al parecer estaba más cerca de la teoría jurídica pre-cristiana (en donde sí tiene sentido la discusión sobre la Dictadura Domisarial y la diferenciación entre autorictas y potestas). Seguiré comentando todos estos puntos en otros posts. Por el momento queda establecida la importancia de una nueva discusión en hispanoamérica sobre la obra de Carl Schmitt. Es increíble cómo una nueva edición puede dar paso a toda una nueva interpretación de un autor. Pero esto es muy necesario en un ambiente plagado por etiquetas ideológicas y fetichismos irrelevantes.
La lectura cristiana de Schmitt parece estar más lejos de lo que cree: ¡Schmitt encuentra la Teología Política en Roma republicana!
Sigo comentando pronto.


Comentarios
Demasiadas felicitaciones por la nueva adquisición. Hace mucho tiempo que tú, Giovanni y yo queremos ver esta nueva edición.
Me llama la atención esa lectura republicana. Suena interesante.
Por favor, cuando vayas a la PUCP avísame. Lleva el ejemplar que tengo que verlo.
Un abrazo,
Erich
Gracias. En realidad el libro llegó a mí casi de manera providencial. Nunca lo busqué, él vino hacia mí: un amigo lo compró para mí asumiendo de que yo era quien debía tenerlo. Los otros ejemplares los ha adquirido la PUCP y otra universidad. Al parecer ahí se acabaron las copias en Perú (hasta donde tengo entendido).
Nos vemos pronto.
Un abrazo.
Que Schmitt esté fuera del subjetivismo teísta de los monárquicos y contrarevolucionarios, es una clara evidencia. Donoso es método frente al vacío que el cambio epocal genera (no es casual que Schmitt lo compare con Tocqueville), no es visto como un modelo político. Ese vicio pasivo de los monarquistas teístas es exactamente el mismo vicio del progesivismo liberal de los deístas: ambos esperan unidos "el fin" o la superación del liberalismo, abrazados a la madera de un cristo a medida. Es necesario superar esa pasividad, porque anuncia marasmo. En la TP II, Schmitt llamará a este inmobilismo "cristología política". Saludos GK
Qué gusto saber de ti nuevamente. Efectivamente, también tenía entendido por tus posts y otros autores que en Alemania es más claro el nexo entre una lectura republicana y la obra de Schmirr (vía Maquiavelo).
Trataré de comentar el libro y algunas otras cosas más que he encontrado en otras de sus obras. Me parece que la lectura romana republicana de Schmitt supera el voluntarismo individual moderno y cristiano. Asimismo, supera la crítica de los liberales a Schmitt sobre que el decisionismo es pura "voluntad de poder individual".
Realmente la lectura romana republcana de Schmitt podría anclar nexos importantes para una interpretación coherente de Schmitt en tres frentes: 1) La discusión sobre la dictadura comisarial como una forma de preservar la república (distinguiendo autorictas y potestas); 2) comprender el nexo entre una Teología Política ligada a la teoría del poder (por lo cual no sería una Teología cristiana) y 3) Entender la Teoría Jurídica de la Guerra, retomando el legado romano al respecto (por lo cual la distinción amigo-enemigo cobra una importancia contemporánea vital).
Evidentemente todo esto pone entre paréntesis toda una lectura cristiana-imperial que se ha hecho de Schmitt. Habría que regresar al camino del derecho objetivo y la virtud cívica, en la cual lo político tiene el peldaño más alto de la organización social.
un cordial abrazo.
PD: habría que pensar en algo por los 25 años de la muerte de Schmitt.
Sin duda. Esto sobre el decisionismo "voluntarista" es pura desinformación (ociosa) en realidad. Por ahí leía a un improvisado que lo asociaba, en su forma pura, hasta con los KZ, campos de concentración (!). El decisionismo de Schmitt, desde mi punto de vista, está bien integrado en la teoría institucionalista de Maurice Hariou. En Hariou no hay espacio para voluntararismos individuales o "cesaristas". Más bien Schmitt llama a este decisionismo voluntarista (del NS por ejemplo o de cualquier otro activismo o radicalismo democrático por ejemplo), "movimentismo degenerado". En estos juicios caústicos se ve cómo Schmitt se mantenía fiel a su visión exclusivamente institucional y unitaria-estatal, de "régimen" se diría ahora. por lo mismo, movimientos y partidos siempre le generaban sospecha (peor los poderes indirectos). En un cierto sentido, creo que la Verfassungslehre (la doctrina de la constitución) la escribió precisamente para rescatar al Estado en su última forma posible, en su último reducto constitucionalista (en este converge con los liberales). Obviamente los anti-schmittianos no citan nada de esto (o si lo saben, no lo hacen, "no conviene").
Sobre los 25 años, bueno, por ahí puse un post al respecto ("pensar a Carl Schmitt como método").
Yo no me he perdido mi estimado. Nos vemos el jueves más bien! ;-)
saludos,
GK
Cuando guste es bienvenido los jueves. Esperamos tenerlo por aquí pronto, un abrazo.
Carlos.