DERECHA ECONÓMICA Y DERECHA POLÍTICA: UNA PRIMERA DISTINCIÓN


Carlos Eduardo Pérez Crespo

Cuando se alude a la distinción derecha-izquierda una reacción común es decir "esa distinción ya no dice nada". Esto tiene sus causas en el hecho de que no se ha definido de manera precisa qué es la derecha ni tampoco qué es la izquierda. Al respecto creo que es importante hacer la precisión conceptual. Para empezar, el problema de no diferenciar qué es exactamente la derecha reside en que no se precisa rigurosamente ni el concepto ni la ideología de la derecha económica y de la derecha política. El punto central es que la primera es liberal, la segunda anti-liberal. Expliquemos por qué.

Hemos explicado en un post anterior cuáles son los fundamentos teóricos y políticos del liberalismo político. Sin embargo, no hemos situado los puntos centrales que caracterizan al liberalismo económico: a) la racionalidad (individual), b) el carácter instrumental y especializado y c) la lógica de competencia y espontaneidad (Weber). En resumidas cuentas, el presupuesto metodológico y filosófico del Homo Economicus (Elster). De este modo, el liberalismo económico ha planteado desde el s. XIX (véase aquí tanto a Tocqueville, Marx y Weber) la separación entre Estado-Sociedad, suponiendo que entre estas dos esferas hay una relación vertical y/o jerárquica. Al respecto, el postulado marxista, partiendo de una visión hegeliana de la historia, planteó una re-interpretación del Estado, sobreponiendo la esfera de lo social a la esfera de lo estatal, por lo cual el Estado se convertía en "parte de" la esfera mayor que es la estructura: las relaciones económicas productivas de la sociedad capitalista. Es sólo en ese sentido que tiene lógica el porqué Marx se dedicó en La Ideología Alemana y El Capital, de manera sistemática, a desarrollar una crítica a la economía capitalista -que era sinónimo a una crítica del Estado "burgués" capitalista (?).

Por otro lado, los liberales económicos anglosajones como Adam Smith, pero también los de la Escuela Austríaca del s. XIX (totalmente anti-marxistas), también asumieron este supuesto de que la "sociedad civil" -como el ámbito del intercambio económico y la satisfacción de necesidades- era una esfera mucho más grande que la del Estado. De este modo, tanto el liberalismo económico como la visión marxista de la sociedad, planteaban que lo político era no más que una mera pieza fundamental, mas no la piedra angular de "la vida entre los hombres" (Arendt). Esto no podía ser de otro modo por una simple razón: tanto liberalismo como socialismo partían del hecho de que lo económico y lo estructural eran mucho más determinantes que lo político, siendo este último una mera apariencia o, en términos marxistas, una "superestructura", producto de la "falsa conciencia".

Siendo las cosas de este modo, la derecha liberal, así como el marxismo ortodoxo, no discute ni tampoco reflexiona sobre por qué la estructura económica pesa más que lo político. De manera tal que tanto esta derecha liberal como la izquierda socialista son hermanos de sangre, pero llevan una mala relación como la de Caín y Abel: luchan una contra la otra, pero ambas son economicistas, instrumentalistas y pilares del proceso de racionalización moderno que se desplegó con la unión de burocracia y capitalismo occidental en el s. XIX. Liberalismo y Socialismo, por tanto, con hijos de la modernidad y nietos de la visión económica del mundo.

La derecha política por el contrario defiende tres frentes: a) la identidad colectiva, b) la comunidad política y c) el Estado (como principio, no como medio). Mientras la derecha liberal plantea a la economía como una pieza fundamental del desarrollo; la derecha política ve en el liberalismo una transgresión de los lazos comunitarios y las identidades colectivas. Del mismo modo, la visión económica-liberal presupone que la "sociedad civil", al ser el ámbito de la producción y el intercambio, es una esfera que tiene sus propias normas, por lo cual puede existir independientemente del Estado. La derecha política, por el contrario, piensa que la "espontaneidad" de Hayek es demasiado peligrosa porque se desea fundar un orden a-político, el cual desarraiga la propia vida de los hombres.

Habiendo hecho esta primera distinción, debemos plantear que la derecha política no existe ni en sombra en el Perú. Todos sus intentos han muerto antes de nacer. Justamente la distinción que el Perú ha heredado sobre la derecha y la izquierda es la distinción económica, que también prima en los Estados Unidos con la diferencia entre republicanos y liberales: la derecha es "pro-mercado", la izquierda es "pro-social". No obstante, habiendo expuesto lo anterior, sabemos que esta distinción no es política, sino una mera distinción económica: ambas son liberales, pero discuten sobre cómo administrar mejor la economía -es decir, liberales al fin de cuentas. La derecha política no puede existir si es que no sitúa a la economía en su lugar (el de la necesidad y el oikos) y no se defienda a capa y espada la comunidad política y el sentido de trascendencia que deben tener los hombres (no el "hombre"). Así lo entendieron grandes pensadores como Hannah Arendt, Carl Schmitt y Norberto Bobbio.

Se tenía muy claro que el enemigo común de nuestros tiempos era la visión económica-liberal de la política -que, en realidad, no es política al fin de cuentas. Seguiré con el asunto en otro post. Por ahora se ha establecido la primera piedra; mientras en el Perú las siete plagas de Egipto siguen azotando.

Comentarios

Miry ha dicho que…
Carlitos, buena y necesaria la distincion y qué complicado es explicarse cuando uno dice "soy de derecha pero destesto el régimen neoliberal y sus manifestaciones".
El tema es que cuando digo eso la mayoría lo ve como una contradicción (esta chica es una bruta y esta hablando huevadas), entonces después paso a decir "ok, soy conservadora y tradicionalista" y a una la ven como si fuera pro Bush o pro Tatcher o pro Cipriani (cosa que no tiene sentido pues acabo de decir que no me gusta el neoliberalismo). Entonces inmediatamente paso a callarme la boca y a no discutir porque la gente comienza a envalentonarse y no quisiera seguir "descapitalizando" (jajaj) mis relaciones humanas.
Supongo que lo que gente como tú, yo y otros más valoramos es esa posición que NO ESTÁ en el espectro político del debate público y por eso es medio difícil que nos entiendan cuando decimos "soy de derecha".
La valoración por la comunidad, por lo trascendente y la espiritualidad y por el sentido son valores que se encuentran hoy en día en sociedades tradicionales y casi nada en el mundo occidental no crees?
Un besote, amigo
¿Cuándo nos vemos ingrato?? jajaja
Miry.
Geviert ha dicho que…
Excelente post Carlos. En primer lugar, pienso que hay que tomar muy en cuenta las inquietudes políticas como las de Miry, es decir, de aquellos jóvenes que intuyen la diferencia que netamente haces entre las derechas, pero que no pueden expresarla públicamente como una opción política Y espiritual legítima, dado que el monopolio de la "cultura de izquierda" los etiqueta rápidamente como reaccionarios. En otras palabras, sería importante definir qué significa ser Conservador desde el punto de vista axiológico por ejemplo, trasladando a nivel ético las diferencias que bien haces a nivel político y económico. De esta manera se puede bosquejar una ética joven-conservadora peruana, que ponga las bases para una "cultura política de nueva derecha", digamóslo así.

Esa "nueva derecha" tiene como eje, sin lugar a la más mínima duda, esos tres frentes que mencionas:
a) la identidad colectiva, b)
la comunidad política y
c) el Estado (como principio, no como medio).

Estos tres mismos frentes eran y son, en efecto, los frentes de la derecha política alemana de corte anti-liberal, es decir aquella "tercera vía de derecha hegeliana" que surge contra el liberalismo anglosajón (ojo) y contra el socialismo. Esta derecha ve en realidad un único frente aquí porque, en efecto, "Liberalismo y Socialismo, por tanto, son hijos de la modernidad y nietos de la visión económica del mundo".

Ahora, desde el punto de vista de la "imagen o símbolo político", sin duda se hace necesario activarse para desvincular esta nueva cultura de derecha, de la idea de lo "viejo" (lo "pro-cipriani", "pro-bush" y demás), porque precisamente es en esta falacia (meramente generacional en el fondo) que se deposita la pérdida de potenciales jóvenes conservadores que terminan al final (por represión pulsional) en un pasatismo renegado mitad posmoderno, mitad anti-moderno. El "peor es nada" de una cultura ausente de nueva derecha.


"Habiendo hecho esta primera distinción, debemos plantear que la derecha política no existe ni en sombra en el Perú".

Si no existe, habrá que crearla entonces, con un IESP "instituto de estudios políticos" que compita con el IEP, por ejemplo. La buena coyuntura del País indica que esta idea es un horizonte factible, porque, como ya sabemos, "salvo el IESP, todo es ilusión" ;-)
Hola Miry!

Gracias por comentar en mi blog. En realidad estoy totalmente de acuerdo contigo. El problema es que en el Perú todo está como que muy mezclado y confuso. Todo está tan "mazamorreado" que Dionisio Romero declaró el año pasado que se consideraba de izquierda; y Gastón Acurio también ha manifestado lo mismo en más de una ocasión (?).

Siendo las cosas de este modo, creo que va a demorar entender y tener en nuestro espectro nacional que se plantee a la derecha de manera política, no sólo económica. Creo que la ausencia de una derecha de esas características ha sido muy perjudicial para el rumbo del país.

Nos vemos muy pronto, no soy ingrato, sólo que no hemos podido coincidir en las reuniones!!! Se te extraña mucho, un abrazo.

Carlos.
Estimado GK,

He notado entusiasmo en tu comentario, me pregunto a qué se deberá, jejeje. Esperemos que el proyecto que has mencionado se concrete al lado de nuestros amigos en común. Como dicen ahora por aquí: "sí se puede".

un cordial abrazo.

Carlos
Geviert-Kreis ha dicho que…
...¡Claro pues mi estimado, cómo no se va a demostrar entusiasmo con la idea del IESP (la abreviatura es sólo un símbolo de la versión "Beta" obviamente, el misterio sólo es evidente para los iniciados jaaa ;-)! Los analistas políticos, como bien ud. afirma, se limitan a analizar la conyuntura (y mal, mire a Mockus). Nosotros crearemos la conyuntura para ellos (como nos enseña Groucho Marx y el abuelo Habermas). Fuera de bromas ahora, Un IESP en el Perú es una necesidad académica impelente, fondos europeos para la investigación en campo político existen. Déjeme ud. a mi ese trabajo. Todo sea para que un día, en un horizonte cercano, una persona como Miry pueda expresar su opción política de nueva derecha con naturalidad y en pluralismo político (aplausos compañeros, jaaa). Eso sí, tiene que votarnos la señorita, sino no vale (jaaa).

Después de todo, la máxima ultraconservadora afirma: salvo el entusiasmo por el Ahora, único misterio kairológico, todo es ilusión.

un abrazo!
Giovanni
SOL INVICTUS ha dicho que…
Hola,
ahora faltaría definir lo que sería una izquierda politica...
Geviert-Kreis ha dicho que…
"Hola,
ahora faltaría definir lo que sería una izquierda politica..."

Una nueva izquierda política en los términos de una nueva derecha política como lo plantea Carlos (las llamo "nuevas" para distinguirlas) , sería una ética de la comunidad, no una política, creo yo. Sería la manera de relacionarse de la comunidad hacia el Estado. En sentido estricto, no hay Política en la ideologías de izquierda. En efecto, si vemos bien, la actual izquierda, es decir la forma degenerada de esta (nueva) izquierda política que se pregunta, es moralismo sociológico y culturológico aplicado a categorías extra-económicas ("lo político" que Sartori mismo no logra definir con exactitud). La izquierda (vieja) es comunidad politizada, no comunidad política.
Jorgesp ha dicho que…
Estimado Carlos:

Totalmente de acuerdo con tu post y compartiendo las dificultades de Miry. Muchas personas confunden derecha economica con derecha politica, liberalismo, conservadurismo, etc. Como tu bien sabes, igual en derecho es complicado expresar una opinion que no sea conforme a la ya clasica vision liberal de izquierda en materia economica (por mas contradictorio que pueda sonar eso para algunos) o si quiera intentar reinvidicar una vision de derecha en materia politica.

Creo que Geviert ha expresado un entusiamos con una idea que tambien hemos comentado y con la que se podria aportar mucho a la academia local, que lamentablemente tan necesita esta de un espacio de desarrollo real.

Un fuerte abrazo Carlos, nos vemos pronto.


Jorgesp
Miry ha dicho que…
JAJAJA sí sí yo también quiero IESP!
=P Gracias por inmolarse por mi!
¡Pasen la voz!

Miry
Estimados,

Muchas gracias por sus comentarios. Creo que Rafael ha planteado una pregunta muy importante: ¿qué es la izquierda política? Desde la definición y discusión que he planteado arriba, en realidad dudo mucho de que pueda existir algo así como izquierda "política". Esto por una simple razón. El surgimiento de la izquierda (que tiene sus orígenes en la Francia post-revolucionaria) siempre ha planteado la lucha política en términos económicos y, por tanto, bajo premisas liberales burguesas. Es lo que Eric Hobsbawm ha llamado "las revoluciones burguesas" en Occidente.

En realidad no sé cómo la izquierda podría plantear su lucha en términos estrictamente políticos. Porque lo que siempre me ha dado la impresión es que se entiende a la política como un "mileu" para preservar otras cuestiones: libertad económica, mejor distribución de la riqueza, proteger la propiedad privada (o abolirla), etc, etc etc.

Sin embargo, me ha llamado la atención el planteamiento de GK acerca de cómo la izquierda puede plantear la "ética de la comunidad". Siempre me ha dado la impresión que la izquierda ha luchado contra la concepción de la comunidad, puesto que entiende el asunto desde una visión ilustrada y moderna.

En ese sentido, vuelvo a plantear, estimados amigos: ¿puede existir la izquierda "política"? Soy un tanto escéptico, pero quisiera que me persuadan porque no estoy muy seguro.

un abrazo.
Christian ha dicho que…
Hola Carlos, interesantes reflexiones, yo añado otras preguntas, mis dudas, a la de Rafael, ¿cómo enfrentaría una nueva derecha política al mercado?, ¿con un régimen político que defienda o recree "identidades colectivas" y la comunidad política resultante?, en suma, en lo económico ¿se trataría de un mero "régimen a la defensiva" tomando en cuenta que lo imprevisible, lo peligroso en otras palabras, del mercado y su carácter disolvente?
Geviert-Kreis ha dicho que…
saludos Carlos,
saludos a todos,

bueno, sobre tu sorpresa me refería a esa hipotética (nueva) izquierda política que se pregunta Rafael, no a la vieja, que bien precisas sus orígenes. Trataba de darle a esa hipotética nueva izquierda un rol fuera de lo político, es decir un rol ideo-lógico (en su sentido orgánico, no- marxista cfr. D. Tracy), es decir, relacionado con el cultivo de los aspectos estrictamente ociosos (otium), no-políticos, de una comunidad. Si vemos bien, es precisamente la progresiva sociologización del ocio en sus aspectos únicamente económicos, es decir, como crítica y posible negación axiológica (ne-otium, negocio como valor), lo que lleva al primer pensamiento burgués como ética (capitalista) y desde aquí, a su defensa "política" de tipo parlamentaria de izquierda, desde la francia post-revolucionaria hacia adelante. El primer pensamiento sociológico es mero moralismo ilustrado. Las ciencias sociales es la sistemátización positiva de ese moralismo "crítico" que con la Politica y su ciencia tienen muy poco que ver, creo yo. Pensaba, entonces, en un rol unicamente ocioso y despolitizado para esa izquierda (cultivo del yo, culturología, ágoras virtuales, comunidad de ego-tripers). Funciones no-politicas, en cualquier sentido se entienda.

Ahora bien mis estimados, no olvidemos que estamos haciendo un ejercicio en un plano heurístico, hipotético, mitad historia de la ideas políticas, mitad filosofía política, mitad politología. Con mitades, una buena pregunta como la de Christian (el mercado) tendrá una respuesta a mitad.

La dicotomía izquierda-derecha originaria tenía una función intra-parlamentaria de mediación inter-partidaria entre intereses y agendas en los primeros parlamentos. El ejemplo del sistema americano izquierda-derecha, "ambos de lado del mercado" que citas Carlos en tu post, "se mantiene" institucionalmente, porque nunca ha abandonado su carácter intra-parlamentario de mediación interpartidaria, es decir, según ese modelo tradicional del caucus americano. El consenso político de la sociedad americana no decae en polarización entre partidos, porque no hay conflicto político intra-sistémico en sentido estricto ( más bien "exportan" bien el conflicto al plano internacional), es decir, poseen una cultura política homogénea (en sentido politológico), porque han extendido ese primer consenso interpartidario-interparlamentario en función al mercado (liberalismo), para el mercado (democracia parlamentaria) y desde el mercado (federalismo competitivo). Trato de acercarme a la pregunta de Christian. Si comparamos ahora la suerte de esta dicotomía izquierda-derecha en el caso de los europeos (continentales), notaremos que el nacimiento de los estados, el proceso de democratización mismo (en particular la universalización del voto) y demás factores, colocan esta originaria distinción intra-parlamentaria en una dimensión extraña, pero inevitable, es decir, una dimensión EXTRA-parlamentaria (el voto universal es su motor, los partidos de masas su efecto). La mediación inter-partidaria se convierte en antagonismo ideológico, soziologizado alrededor del clivaje capital-trabajo.
Geviert-Kreis ha dicho que…
(sigue)

Curiosamente esa originaria "mediación" interpartidaria, únicamente al interior del parlamento, no desaparece, más bien asume una forma "a la europea" (católica ojo), es decir el lobismo mal institucionalizado, el clientelismo, el transfugismo, etc. Cuando la actual teoría de los partidos políticos afirma que la dicotomía "no existe más" (y estoy de acuerdo), lo que se quiere dar a entender es que el clivaje estructurante capital-trabajo se ha "descongelado" (Rokkan), es decir, ya no logra polarizar el antagonismo interpartidario a nivel EXTRA-parlamentario, "social" (los partidos de masas desaparecen, las "grandes narraciones" ideológicas decaen, etc.). Luego de la gran paréntesis "social", democrático-revolucionaria", se puede afirmar con propiedad que la dicotomía regresa a su carácter INTRA-parlamentario originario, de mediación entre intereses (pero a la europeo-católica en nuestro caso). Dicho en términos de la política moderna, esta mediación es una mediación entre lobismo institucionalizado, al interior del estado-aparato, y neo-corporativismo económico. Este nueva fase, poco o nada tiene que ver con el clivaje capital-trabajo (que no es el único como sabemos), ese mismo clivaje que dió vida a la venerable y fenecida "cultura de izquierda" marxista, socialista (no menos que la cultura "de vieja derecha" para ser precisos), al igual que los partidos de masas y todo el debate nacido de la dicotomía misma, espuriamente entendida sólo y unicamente como polarización ideológica.

Todo esto dicho en clave politológica. Si vemos ahora el problema desde las "doctrinas políticas", el post de Carlos refleja bien el cuadro frente a los efectos de la mencionada "involución" interparlamentaria en la lectura propuesta arriba. notaremos que la izquierda post-liberal, o neo-marxista (llámenla como deseen), es una nostalgia de esta "involución" de la dicotomia a formas meramente intra-parlamentarias, consensuales, mediadoras. Al interior de los parlamentos no hay antagonismo en sentido estricto, hay solo antagonismo electoral en clave de comunicación política hacia el externo, y mediación poliárquica recursiva y autológica hacia el interno. Dicho con una ironía, los cambios que se ven en política, no son nunca políticos, vienen de otras presiones externas (económico, internacional, coyunturales). Por este motivo, la izquierda busca siempre una legitimación extra-sistémica y converge bien con el individualismo liberal, puesto que ambas crean sus propias "barricadas" fuera del Estado (sociedad civil, cultura, etc.), todas fueras del sistema político. Golpean a los organos del estado y fugan con el victimismo político a sus barricadas, ya no se atreven a politizar, a crear "clivajes", sólo pretenden influenciar la mediación interpartidaria según la propia agenda.

Una nueva derecha politica tendría que confrontarse con este cuadro sumariamente presentado. A la nueva izquierda le doy, entonces, un cultivo del ocioso hedonista y despolitizado, sociológico, "crítico", que nunca falta, como sabemos, cuando la política "reposa" o no logra ver bien cuál es su enemigo. Un ocio fisiológico obviamente. Otra solución pluralista para los ociosos y desganados no se me ocurre ;-)
Saludos,

Respondiendo a Cristian. Creo que con el asunto del mercado no se podría hacer mucho. A diferencia de lo que algunos seguidores de Immanuel Wallerstein, Noam Chomsky o James Pertas pueden pensar, personalmente creo que otro mundo "no es posible". Marx, Weber y luego Parsons han demostrado de manera contundente cómo no se puede detener la oleada progresiva del capitalismo moderno y la lógica del mercado.

No obstante, creo que se puede establecer los límites al mercado y la lógica instrumental desde lo político. Para esto se necesitarían indefectiblemente tres cosas: a) una élite política totalmente consciente de su respomsabilidad; b) una régimen político que cultive la virtud, y no el mero interés y c) la valoración de principios tradicionales que el capitalismo moderno ha destruido (la familia, la comunidad política, la identidad, etc.).

No le veo otra salida al asunto más que esa. Por lo menos, es lo que creo ahora.

Sigo estando un tanto escéptico hacia lo de izquierda "política". Confieso que la respuesta de GK me ha dejado un tanto más confundido. Aunque trato de tener más luces sobre el asunto, evidentemente.

saludos.
Geviert-Kreis ha dicho que…
personalmente creo que otro mundo "no es posible".

en efecto mi estimado, esa nueva derecha política es, sin duda, completamente apocalíptica. Sobre mi respuesta, bueno, esperemos como se desarrolla el debate. Tratemos de alcanzar claridad con la siguiente pregunta terminológica: si no hay izquierda "política" ¿de qué derecha política hablamos? ¿cómo se transforma en la ausencia de ella? ¿sigue siendo "de derecha"? En ese caso habría que hablar de política a secas. La derecha sería su quinta columna, su espada.
Christian ha dicho que…
"Otro mundo no es posible", vaya frase de resonancias teológicas, que puede ser suscrita por un católico ortodoxo.

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