MODERNIDAD, LIBERALISMO Y VIOLENCIA. BREVE REFLEXIÓN SOBRE HANNAH ARENDT


Carlos Eduardo Pérez Crespo

"Si el sentido de la política es la libertad, es en este espacio —y no en ningún otro—donde tenemos el derecho a esperar milagros".

Hannah Arendt.

He re-leído gratamente el texto de Hannah Arendt ¿Qué es la Política? (Ediciones Paidós, Barcelona, 1957) y entre los muchos temas que se tratan, me ha llamado especial atención la crítica profunda que, entre líneas, puede leerse a la modernidad y el liberalismo político. Un primer punto que me impactó fue cómo Arendt narra al inicio que la política, como una actividad de la vida "entre los hombres", ha estado ligada intrínsecamente en el mundo clásico griego a la libertad. De esta manera, Arendt afirma que el punto esencial es el siguiente: el sentido de la política es la libertad; pero, al mismo tiempo, el sentido de la libertad, indefectiblemente, está en la política. La razón de esta no-separación entre libertad y política es que Arendt entiende que estas están intrínsecamente unidas, ya que ambas se desarrollan en la esfera de lo público.

La esfera pública, entendida como el espacio en donde se da una "especie de milagro" (pp. 55-56), porque refleja la condición del hombre en el mundo, es el único ámbito en donde realmente puede existir la libertad. Arendt menciona cómo la libertad sólo está en la polis, y cómo en esta es en donde se despliega un "don" que Dios le ha otorgado a los hombres: la acción. La acción y el don del "habla" permiten, entonces, que los hombres puedan reconocerse uno al otro. Sin embargo, Arendt menciona muy claro que lo político NO se reduce en absoluto al simple hecho de deliberar o discutir -como podría pensar una interpretación moderna del asunto-, sino al hecho de que la libertad se concrete en la vida en la política, entendiendo esta como una actividad pública que sólo tiene sentido con la visión de la comunidad política, no del individuo -principio absolutamente moderno.

Sin embargo, Arendt encuentra que a fines de la Edad Media y con el advenimiento de la Edad Moderna hay un cambio dramático en esta visión de la política. La autora menciona que los primeros en pervertir la política -como una actividad privada- son los filósofos. Tanto Aristóteles como Platón habrían convertido la política en una actividad privada al convertirla en materia de "pensamiento"; mas no en el hecho de mantenerla como lo que siempre habría sido: una actividad con sentido en la vida "entre los hombres". Sin embargo, esta privatización llegó a un punto álgido en la Edad Moderna, puesto que con el liberalismo no sólo la política se hace "materia de pensamiento"; sino que, además, la libertad se privatiza. Por tanto, no es extraño que con el surgimiento del liberaismo en el s. XVI, se empezara a ver a la política como un simple medio para garantizar el mantenimiento de la libertad privada (no pública):

Lo que ocurrió al iniciarse la Edad Moderna no fue que la función de la política cambiase, ni tampoco que se le otorgara de repente una nueva dignidad exclusiva. Lo que cambió más bien fueron los ámbitos que hacían parecer necesaria la política. El ámbito de lo religioso se sumergió en el espacio de lo privado mientras el ámbito de la vida y sus necesidades —para antiguos y medievales el privado par excellence— recibió una nueva dignidad e irrumpió en forma de sociedad en lo público (...) Como sea la relación de ciudadanos y estado: libertad y política permanecen separadas en lo decisivo y ser libre en el sentido de una actividad positiva, que se despliega libremente, queda ubicado en el ámbito de la vida y la propiedad, donde de lo que se trata no es de nada común sino de cosas en su mayoría muy particulares. (p 80).

La cita es muy importante porque lo que Arendt afirma entre líneas es que el liberalismo es una consecuencia natural del proceso que se vivió en la Edad Moderna: la privatización de la política. De este modo, la autora considera que es evidente que en la modernidad el tema de la libertad siga siendo importante, pero que ese no es el punto: la libertad de la que se habla está ligada al mundo del individuo y lo privado, ¡no de lo político! Este proceso habría filtrado también una consecuencia inevitable para Arendt. Si es que la política es un medio de la libertad privada, entonces el Estado también es un medio para preservar la libertad. De este modo, el Estado Moderno, definido como "la organización que tiene el monopolio legítimo de la violencia" (Weber), convierte a la violencia en una actividad pública y legítima; con lo cual la violencia -considerada en el mundo clásico como una actividad propia del mundo privado (oikos)- ahora se convierte en una forma legítima para preservar la libertad del Estado Constitucional o Liberal:

Que los medios de violencia pudieran resultar ellos mismos «productivos», es decir que pudieran crecer exactamente igual (o incluso más) que las demás fuerzas productivas de la sociedad, no se tuvo en cuenta en la Edad Moderna porque para los modernos la esfera de lo productivo coincidía en general con la sociedad y no con el estado. Precisamente éste era tenido por específicamente improductivo y en caso extremo por un fenómeno parasitario. Puesto que se había limitado la violencia al ámbito estatal, el cual estaba sometido en los gobiernos constitucionales al control de la sociedad mediante el sistema de partidos, se creyó tener a la violencia reducida a un mínimo que como tal debía permanecer constante. Bien sabemos que lo contrario ha sido el caso. La época considerada históricamente la más pacífica y menos violenta ha provocado directamente el desarrollo más grande y terrible de los instrumentos de violencia (p. 87).

En conclusión, la violencia como medio e instrumento para preservar la libertad se habría insertado tanto en el Estado Moderno como en el Liberalismo Político al producirse el proceso de privatización de la libertad. La política, entonces, se convierte en una actividad instrumental que sólamente se relaciona con la libertad como un medio, no como fin. Por esa razón, Arendt termina preguntándose si es que en estas circunstancias cabe la siguiente pregunta: "¿Tiene la política algún sentido?". El liberalismo, al parecer, ha respondido que el sentido de la política es que debe preservar la libertad. Pero en el mundo clásico tanto libertad y política (como actividad pública) iban más allá de la deliberación y la discusión. La libertad y la política eran lo mismo. Pero en cambio hoy, en pleno siglo XXI y en un contexto de globalización, vivimos lo que Michael Walzer llama "el liberalismo político y el arte de la separación". Pero, siguiendo a Arendt, parece que ese ha sido justamente el problema: la separación y la privatización de algo que siempre tuvo sentido sólo en lo público, es decir, la política.

Comentarios

Jorgesp ha dicho que…
Un elemento interesante en la lectura de Hannah Arendt es el de la "Vita Activa" que a su vez relaciona con el hecho de la accion mas humana, no puede ser otra que la accion politica.

En ese sentido, en su libro "La condicion humana", indica que lamenta que luego de la caida de la sociedad mas politica jamas conocida por la humanidad, La Romana, se haya rebajado lo politico a lo social, sin diferenciarlos a un nivel superior.

Al parecer a Arendt tambien le quedaba claro que lo que ahora se lleva a cabo, no es politica desde ninguna perspectiva.
Hola Jorge,

Muy interesante tu comentario. Efectivamente, "La condición humana" es un libro clave para leer "¿Qué es la política?". Efectivamente, me parece que Arendt plantea una visión más compleja y crítica de la política en el mundo moderno. La igualación de lo político y lo social es un hecho de facto del cual hemos partido en las ciencias sociales. Sin embargo, creo que los politólogos debemos distinguir propiamente la esencia de lo político. Ese es un camino más difícil.

un abrazo.

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