Marcel Gauchet y el desencantamiento del mundo
Gauchet sitúa al cristianismo como una “religión que
sale de la religión”. Además, considera a la secularización como
una continuación del “florecimiento humano”, el Aufklärung y la liberación de lo religioso. Desde un enfoque weberiano, Gauchet presenta una visión
muy crítica sobre el rol de la religión en la historia y en la antropología,
preguntándose a sí mismo si es que hemos llegado al “fin de la religión”, a lo
cual responde con mucha resignación que la separación entre la Iglesia y el Estado
no ha significado por deducción la separación de la religión y la política. Si
comprendemos que la divinidad es sólo una manifestación del fenómeno religioso,
se puede comprender que la religión no se agota a esto, de lo cual se sigue que
la religión es una manifestación latente y constituyente del mismo mundo
secular y autónomo: “si lo divino tiene necesidad de representantes entre
nosotros, es porque está esencialmente en otro lado. Y si él es de otro lado,
podemos aprehenderlo desde dentro de sí, aparte de este mundo y de sus lazos,
incluidos aquellos de la jerarquía sacerdotal” (Gauchet 2005, p. 66). Paul
Valadier Sj., por el contrario, ha sido muy crítico frente al entusiasmo de
Gauchet: “podemos preguntarnos perfectamente si una sociedad que excluyese toda
forma de lo religioso (o de la alteridad) no sería perfectamente totalitaria, o
simplemente inviable" (Gauchet 2004, p. 80).




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