LA POLÍTICA ENTENDIDA COMO GUERRA Y VIOLENCIA

Carlos Eduardo Pérez Crespo
Publicado en El Estándar Social (Panel de la facultad de CCSS de la PUCP)
En “Los Condenados de la Tierra” Franzt Fanon describía cómo la descolonización en el tercer mundo implicó per se un proceso de guerra y violencia. La lucha por la liberación nacional, entonces, tendría que ser sangrienta y, por ende, habrían de morir miles de personas. Más allá de la crudeza política, las afirmaciones de Fanon nos llevan a preguntarnos sobre qué naturaleza de lo político está detrás de sus ideas. Y la respuesta no puede ser otra: la política también es guerra y violencia.
Al respecto hay dos posturas ideológicas que parten de esta consideración. Por el lado de la izquierda encontramos a la tradición marxista, leninista y maoísta, en donde la lucha de clases y la guerra de guerrillas se consideran como legítimas en la obtención del poder político. No obstante, y como contraposición, la legitimidad de la violencia también está presente en las perspectivas ultra-conservadoras. Pensemos en Juan Donoso Cortés y Carl Schmitt, para quienes la conservación del orden, la paz y la seguridad, estaría más allá de cualquier pretensión de consenso democrático liberal o diálogo, pues lo que importa es la decisión frente al caos social.
Hasta ahora, entonces, somos conscientes de que para algunas ideologías la política es guerra y violencia, pero ¿de dónde viene la idea de que la política es NO-violencia y NO-guerra? La respuesta es clara: del liberalismo político. Es sabido que el liberalismo es más una ética sobre lo político que una forma propia de pensamiento político, ya que busca preservar la vida, la libertad y la propiedad de los individuos a través del Estado de Derecho. Para el liberalismo, por tanto, la guerra no es la continuación de la política por otros medios, como diría Carl Von Clausevitz, sino el fracaso de la política entendida como diálogo, consenso, debate, etc.
En el Perú la organización más importante que entendió a la política como guerra y violencia fue Sendero Luminoso. Desde sus orígenes, a inicios de la década de los ochentas, el partido de Abimael Guzmán le declaró la guerra al Estado peruano, para lo cual el uso del terror y la violencia eran sus medios legítimos de destrucción del status quo y consecución del poder político. Sendero Luminoso consideró que estaba haciendo una guerra que, al mismo tiempo, era política; sin embargo, el Estado peruano le respondió como lo hubieran hecho los ultraconservadores: reprimiéndolos y eliminándolos. La guerra, de este modo, se tornó absoluta y el culto a la muerte jamás se hizo tan cercano y análogo a la política.
Si es que Carl Schmitt o Mao Tse Tung estuvieran vivos, afirmarían que en el Perú nunca más se vio de manera tan fehaciente la esencia de lo político como en la guerra interna de la década de los ochentas e inicios de los noventas. ¿Por qué? Porque el Perú jamás habría visto tan de cerca este entendido como en el enfrentamiento directo entre la dictadura de Alberto Fujimori y los objetivos de Sendero Luminoso, ya que al haberse destruido la democracia constitucional y sus principios, la política llegó a ser sólo una cosa: eliminar al enemigo.
En conclusión, partiendo de la idea de que la política es guerra y violencia, la destrucción de los enemigos se torna en el fundamento de lo político. Este postulado puede ser difícil de comprender, pero si realmente queremos que la historia de violencia “no se repita”, hay que conocer cómo funciona y bajo qué lógicas se mueve la idea de la política como guerra y violencia. En este sentido, hay que hacer un intento racional sobre lo que consideramos irracional, pues aún para muchos la política sigue consistiendo en un culto obsesionado a la sangre. La pregunta de fondo es: ¿qué haremos frente a esto?


Comentarios
Muy buen texto. sólo una nota: no sólo el liberalismo opone política a violencia, también cierta tradición clásica (Esquilo, Eurípides, y en gran medida Platón y Aristóteles). Fíjate incluso en el final de la Odisea. Tucídides y los sofistas son otro cantar.
Hannah Arendt en ese sentido, es más aristotélica que liberal.
Saludos,
Gonzalo.
Sí, creo que Arendt tiene un componente más "griego" y clásico. De hecho ella trabaja este tema de la violencia y considera que este se encuentra en la esfera privada y que, por tanto, es pre-política e instrumental.
Me parece que los griegos situaban la violencia en la naturaleza animal pre-racional, aunque tampoco la negaban por completo en ciertas "circunstancias" específicas (estoy pensando en ciertos pasajes de los diálogos de Platón).
un cordial saludo.
Aquí una reflexión de Daniel Salas precisamente sobre Violencia y Política, que me pidió publicar en mi blog. muy interesante.
http://gonzalogamio.blogspot.com/2009/05/la-irrealidad-del-choque-de.html
Saludos,
Gonzalo.
Un blog muy interesante!
Por favor, puede explicarme cómo ha puesto esa galería de fotos (Grandes pensadores, grandes de la ópera) que va cambiando automáticamente? Nunca lo había visto y me gustaria saber hacerlo.
Muchas gracias!, K. (Barcelona, España).